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jueves, septiembre 03, 2009

36























El treinta y seis (36) es el número natural que sigue al 35 y precede al 37. Tres docenas de huevos son 36 huevos fritos, demasiados para mi colesteros. XXXVI en los tiempos de Roma.
100100 para Bender, que cuenta en binario.
Es el número atómico del Kriptón, el gás que siempre me recordua los tebeos.

Y son los años que cumplí ayer. Un dia extraño, a caballo entre dos turnos de guardia, un examen muy esperado y una tarde de lujo no haciendo nada con mi amor. No hubo tarta ni velitas, aunque si felicitaciones y algún regalo.

Como lo de los 36 es una modelización mental, modelaré en mi cabeza una alarma para cuando salga de los examenes. Entonces juntaremos a los amigos y celebraremos algo, que estamos vivos, y que también merecen la pena las fiestas de no-cumpleaños.

miércoles, mayo 21, 2008

Tao Te King 36, los extremos son caras del mismo ser






















Quien quiera contraer
algo, antes debe extenderlo.
Quien quiera debilitar algo,
antes debe fortalecerle.
Quien quiera destruir algo,
antes debe levantarlo.
Quien quiera obtener algo,
antes debe haberlo dado.

Así es el misterio profundo.
Lo tierno y lo débil
vencen lo duro y fuerte.
No debe salir el pez de la profundidad de las aguas.
Ni deben exhibirse los objetos más valiosos del reino.

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Lo que percibimos generalmente como cosas opuestas, son en realidad extremos de lo mismo. Hielo y vapor son solo agua enfriada o calentada.
Dia y noche son partes de la misma jornada.
Fuertes y débiles, hombres y mujeres, todos hemos nacido del mismo modo.

Todos las dualidades en que pienso en esta noche me aparecen igualmente erróneas como enfrentamientos. Nuevo y viejo, grande y pequeño, bien y mal. Están unidos.

Así lo nuevo se transforma en viejo, y lo viejo deja lugar a lo nuevo. Lo grande comenzó igualmente siendo pequeño, y bien y mal son etiquetas que distintas culturas -y a veces personas e incluso la misma en momentos diferentes- pueden aplicar a la misma cosa. Recordemos; el sexo era generalmente malo, ahora es generalmente bueno. Los partidos y fuerzas políticas se han alternado durante años, en el mismo juego de poder. Y así todo...

¿Porqué esta alternancia de aparentes opuestos? Por dos cosas.

Primero porque el mundo es el continuo flujo de opuestos, en las dualidades más básicas - hombre/mujer, oscuro/luminoso, acción/pausa- Yin y Yang. Es el movimiento de un lado a otro lo que forma la vida. Y si quieres demostrar lo contrario, consigue vivir sin que tu corazón lata e impulse la sangre, sin tomar aire limpio y soltar el usado, o sin comer y beber y excretar tus residuos.

Segundo, porque la estructura original de nuestra cultura buscaba un enfrentamiento, una exclusión. Se es una cosa y no otra. Así, no estaba bien ser hombre y sensible, o mujer e independiente. Si cometías un pecado sin absolución, estabas condenado por la eternidad, si eras una persona solvente, la sociedad hacia la vista gorda a tus "distracciones".

Pon tus propios ejemplos, o mejor piensa en adversarios que se necesitan para seguir siendo ellos mismos. Futbol, guerra, enfrentamientos personales... La violencia necesita violencia para perdurar. Lo grande, lo pequeño. Al final, todos estamos tan cerca...