Tres eran los problemas irresolubles de la geometria clásica; la duplicación del cubo, la trisección del ángulo y la cuadratura del círculo. No voy a entrar en detalle sobre ellos, aunque hay múltiples espacios en la www dedicados a explicar como no son posibles.
Lo importante es que no lo son. Quedan como monumentos a la cabezoneria humana, de los ratos perdidos en la búsqueda de una perfección imposible e inalcanzable en cuanto que buscada. Perfección que como el sueño, cuando la buscas desesperado no aparece. Perfección que se mueve en el rabillo del ojo, en el horizonte, cercana mientras no se la nombra, en tanto no se la busque. Tan facil como caminar al borde de un abismo mientras no seamos conscientes de que es un abismo.
Ahí estoy estos dias, tan cerca de algunas cosas buenas que han de permanecer ahí mientras el destino quiera, pero que podrian marcharse, asustadizas, con solo nombrarlas. Una ironia la consciencia humana, que generalmente nos sirve para ser conscientes de que aprendemos, amamos o estamos haciendo algo bien, solo para que el pensamiento de eso mismo interfiera con el resultado.
Si yo fuera el gato de Schrodinger solo le pediria una cosa al científico de marras; que no abriera la dichosa caja. Mientras eso no ocurriera, nada seria imposible...
Tao te King 37
El Tao, por su naturaleza, no actúa,
pero nada hay que no sea hecho por él.
Si los príncipes y los reyes
pudieran adherírsele,
todos los seres evolucionarían por sí mismos.
Si al evolucionar
apareciera el deseo de obrar,
yo lo mantendría en la simplicidad sin nombre.
En la simplicidad sin nombre no existe el deseo.
Sin deseos es posible la paz
y el mundo se ordena por sí mismo.