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martes, noviembre 09, 2010

La procrastinación es el ladrón del tiempo





























Hoy he encontrado en esa inmensa cadena de palabras que es la red, el nombre de uno de mis mayores problemas existenciales. Procrastinación. En el lenguaje corriente, dejar para mañana lo que no te apetece hacer hoy.

Soy una persona bastante activa, o lo he sido, pero como a mucha gente, me alivia secretamente dejar aquello que no me gusta o que me da miedo, para después. Después, ese lugar en el tiempo que endulza, con el almibar de la culpabilidad y la anticipación del esfuerzo, el momento presente. Como darse una vuelta más bajo el edredón calentito en una mañana de invierno, dejando para el yo del futuro -ese que no eres tú, aún- la tarea de enfrentarse a un mundo helado y lleno de responsabilidades.

La procrastinación es el ladrón del tiempo. Y así, como un furtivo mefistófeles, te exigirá en el futuro tu paz, tu éxito, la oportunidad que vendiste por una tregua más en el deber.

¿Son demasiados los deberes, los compromisos, las exigencias? Lo mismo sí, aunque algunos pueden y poco a poco voy renunciando a ellos, y otros no se puede o no se debe renunciar a ellos, porque entonces, si somos lo que hacemos, apenas seriamos nadie.

Procrastinar es una palabra curiosa, interesante, casi bella en sus multiples "erres". Mientras disfruto de su belleza, ¿estaré escribiendo para evitar hacer otra cosa...?



viernes, octubre 09, 2009

Mas... o ¿menos?



















No he tenido muy claro nunca, que mas, fuera mejor que menos. Bueno, miento, de nino, con la nocilla nunca fue demasiado...

Ahora no se tampoco la respuesta. Una parte de mi lucha contra esta paradoja, otra recuerda aquello de que las paradojas no son para resolverlas, sino para aceptar que no son tal, y pasa por encima del concepto. Mas y menos son dos extremos, pero como ensena el Tao Te King, los extremos son solo partes de la misma cosa. Volvere a intentar explicarme.

Vivimos en una sociedad abundante en exceso en lo material. Todos los que leemos este blog tenemos varios zapatos, varias camisetas, ropas para cada estacion, aparatos para escuchar musica o ver peliculas. Disponemos de seguro medico y si no estamos obesos, es porque nos cuidamos, no por falta de alimento. Eso no quiere decir que nos sobre el dinero, que no tengamos dificultades para llegar a fin de mes o pagar la hipoteca o el alquiler. Que no nos haga dano la subida de la gasolina, o que podamos irnos de cena todos los dias.

Para conseguir lo anterior, tenemos que trabajar a veces en cosas que no nos gustan, vivir en un horario apretado y realizar largos desplazamientos para el trabajo. Ver a los amigos es un problema en la agenda, y la tension hace qe incluso en espana, sea una sonrisa algo excepcional.

Hemos podido elegir entre un amplio abanico de posibilidades en nuestra vida, anque nos olvidemos a veces, y solo somos felices a veces.

Algunas personas que he conocido en este viaje se encuentra en el otro extremo de la balanza. Tampoco tienen dinero a fin de mes. No tienen varios zapatos, solo un par, y no pueden cambiar de ropa mas que los dia de fiesta. Comen sano por obligacion y en ocasiones no lo suficiente. Tienen la sonrisa facil, a flor de piel. Pero el abanico de sus elecciones vitales ha sido reducido. Algunos son muy felices, otros no.

Creo que no existe un estilo de vida virtuoso y sencillo, que asegure la felicidad automatica. Y que hay gente que tiene dinero, lo disfruta y es feliz sin hacer dano a sus semejantes. Ambos extremos son tan posibles, como el gran grupo de gente materialmente pobre y desgraciada, y materialmente rica e infeliz.

Si ambos extremos y los puntos intermedios forman parte del mismo conjunto, la humanidad, ¿Que nos queda?

Quizas, que la felicidad es independiente de lo que tenemos o nos falta. Que la felicidad, por topico que resulta, no pasa obligatoriamente por lo que haces o tienes, aunque puedan ayudar.

La felicidad depende de la actitud, de la capacidad de apreciar cualquier acto, cualquier cosa. De vivir intensamente ese chispazo que es el momento presente, y no abandonarlo por lo que fue o lo que podria ser. De disfrutar este momento y sonreirle. Y de sonreirte a ti mismo.

Y despues de esto, es sencillo sonreirle a los demas.

Namaste

martes, octubre 06, 2009

A.B.C. (Annapurma Base Campament)












Ya he vuelto del campamento base de Annapurna. Me he tomado un dia de descanso tras incontables subidas y bajadas de las montanas, y pronto, en este final de viaje, pasare por Lumbini, para visitar el lugar de nacimiento de Gautama Buda.

El viaje ha sido duro. Subidas y bajadas continuas por valles y montanas, que casi clavaban la vista a las botas, impidiendo disfrutar del paisaje de los himalayas. Tes y galletas, sopas de fideos reparadoras entre tramo y tramo. Arroz y algo de lectura o conversacion cada noche, antes de dormir agotados. Subir de un terrible tiron mas de 1500 metros entre las nubes para al amanecer, descubrirse en medio de la gloria de las titanicas montanas.

Todo apasionante, intenso, hermoso, incluidas la lucha con la fatiga, la frugalidad de los refugios o la sonrisa de las gentes.

Pero tambien, siento hoy en un dia de descanso y lluvia, innecesario.

Cuantas cosas hacemos porque "creemos que necesitamos hacer" y luego son solo creencias? No reniego de este viaje, planeado con tanta antelacion, ilusion y esfuerzo, pero para vivir y ser feliz solo hacen falta unas pocas cosas, un camino que recorrer, sol y alimento, un lugar al que regresar, y por supuesto amor.

Todo lo demas, aventura, juguetes, logros, o ilusiones, son solo adoquines en el camino.

La semana proxima volvere a Espana. Y deseo disfrutar mi vida "normal",tanto o mas que de estas vacaciones.

viernes, junio 19, 2009

Volver al Tao Te King






















Cuando mi anterior estilo de vida se derrumbó, me quedé vacío.

No sabia que era bueno o malo para mi. Ni lo que quería ni lo que necesitaba. Pensaba que era un desdichado, y lo era por no darme cuenta de la suerte que tenia. Solo me acompañaba entonces el dolor, y era lo bastante fuerte como para expulsar al mismo miedo.

Durante muchos años habia visto un pequeño volumen en ferias del libro o alguna bibloteca de amigos. Se llamaba el Tao Te King, o el libro del Camino y su Virtud. Todo apuntaba a que era importante, pero si alguna vez lo abrí, no tuvo ningún sentido, y lo dejé pasar.

En aquella época de crisis no tenia nada que perder, y tras asistir al fracaso de la manera habitual de entender el mundo, sentí que ese libro podia ser importante. La verda es que no se por qué. Acababa de leer Zen y el mantenimiento de la motocicleta, y una tarde encontré en la feria del libro la edición de bolsillo que otras veces habia dejado pasar. Costaba 2.50 y contenia los 81 poemas y un prólogo.

La llevé en el bolsillo de la cazadora durante unos meses. De cuando en cuando lo abria al azar. Apenas entendia nada. En ocasiones algunos versos sugerian cosas extrañas, lógicas aparentemente contradictorias pero con un matiz fascinante, y que me abrían a la esperanza de que había entendido mal el mundo.

Pasó el tiempo, leí otros libros nuevos y poco a poco algunos términos del librito cobraron sentido. Pese a eso, leerlo era como ir de pesca. En el fondo de los versos se agitaban ideas y verdades de gran belleza, pero que solo se manifestaban cuando menos tensión se ejercia, casi como por capricho.

El libro, y otras traducciones, están ahora en mi mesilla de noche, en la mochila y alguna estánteria. Son partes de un libro que hasta que aprenda chino clásico, solo podré entrever en traducciones más o menos afortunadas pero nunca completas. Un poco aquí, otro allá, mucho ruido pero siempre la promesa de algo más.

Muchos poemas los he rechazado en épocas, poco a nada dispuesto a esa línea de actuación, para sorprenderme luego viendo a donde me habian llevado mis pasos. En los últimos tiempos interrogaba al libro, y poco o nada me decia, porque deseaba que me diera la razón, que respaldara mi camino.

Hoy vuelvo a pasar las páginas, leo, y a veces entiendo. A veces si, a veces no.



XLVIII

Practicando el aprendizaje,
diariamente se acrecienta.
Practicando el Tao,
diariamente se decrece.
Decrecer y otra vez decrecer,
hasta llegar a la no interferencia.
No interferir
y sin embargo nada queda sin hacerse.

Siempre aceptar al mundo
cuando no hay que ocuparse de él.
Si hay que ocuparse de él,
no vale la pena aceptar al mundo.

martes, abril 07, 2009

Todo lo que necesitas... estaba ya aquí


















Todo lo que necesitas está al alcance de tu mano. Estoy seguro de ello, por raro que pueda parecer.

Puede entenderse esto de varias maneras. Por un lado cuando algo es necesario es porque hay una carencia de ello, un desequilibrio. Como el mundo tiende al equilibrio, es solo cosa de tiempo o de ampliar nuestra perspectiva para que aquello que falta, aparezca y se resuelva la situación. El invierno sigue al verano, la lluvia a la sequia. Cuando tenemos hambre, buscamos alimento. Los opuestos están unidos, y solo falta con ampliar el cuadro para ver que no se encuentran separados, a lo sumo alternos.

Por otro lado, la mayoria de ausencias la provocamos nosotros mismos por nuestra percepción sesgada o nuestros lastres o actitudes. Personalmente os puedo asegurar que he tenido temporadas de estar muy solo, mientras mi agenda estaba llena de números a los que no llamaba. Era yo quien mantenia esa soledad por estar centrado en la idea de mi soledad. Últimamente he ampliado mucho mi circulo social y solo ha sido cosa de permitir que gente que ya estaba allí entrara en mi vida. Igualmente, todo el tiempo tenemos oportunidades de todos los tipos, y la cuestión es que no sabemos de ellas o nos creemos incapaces de aprovecharlas. La suerte influye, claro, pero hay que comprar el billete de loteria.

El mundo se mueve continuamente, como un inmenso puzzle tridimiensional que probara a combinar las infinitas piezas que somos las gentes, el cielo, la tierra y todo lo que en ellos se encuentra. Las combinaciones que no funcionan son descartadas y las que tienen algún sentido o éxito prosperan. Nosotros podemos encajar esas piezas también a poco que nos pongamos. Casi siempre la solución está tan cerca como el lobo metafórico que podria comernos, tan próximo como el segundo siguiente. Es solo estar abierto a buscar en otra parte, a otras ideas, a otras posibilidades, a equivocarnos, y como no, a acertar.

viernes, marzo 06, 2009

Cultivandose




He estado ausente una semana más de lo habitual. Han sido dias de mucha tensión. Algunas cosas, el trabajo, las estancias clínicas y su memoria, no solo han requerdio mi atención en su momento concreto, sino que mi pensamiento se ha quedado enganchado en ellas. Cuando estaba haciendo otras cosas, o volvia a mi cabeza la preocupación por lo pasado o por venir, o volvia la tensión, aunque estuviera pensando que comprar en el super o dando un paseo.

Así he perdido el silencio durante unos dias. Las cosas se ha vuelto dificiles cuando no tenian porqué serlo, y ha sido necesario un esfuerzo de relajación, una voluntad de no planificación, para regresar a la sencillez original.

Como siempre, avance, retroceso y vuelta al principio. Entretanto se ha aprendido algo, y no el recorrido vital, sino el proceso de aprendizaje es el que ha regresado al principio. He aprendido alguna lección nueva y también varias viejas. Cuando las aplique correctamente, los obstaculos, problemas y dificultades que seguro experimentaré pronto, serán nuevos; espero poder aprender también entonces.

Ahora las cosas van encajando casi solas, aunque nunca del modo esperado ni del todo gratis. Mi trabajo fin de carrera a cambiado completamente de dirección, siendo ahora sobre la hidroterapia y el parkinson, y el resultado de dejar en manos de un fanático de la hidroterapia la rellenar del documento de inscripción. Curiosamente mi falta de preparación en hidroterapia me deja a cargo de presentar, traducir al ingles y redactar textos, con lo que mi aspiración de aprobar sin invertir demasiado de mi tiempo se va a cumplir.

Algunas personas han salido de mi vida, por la puerta grande, y otras parece que por la pequeña. El espacio que han dejado no está tardando en llenarse; supongo que incluso muchos de los que ahora aparecen, se marcharán también, pero no todos.

Y así va. Tras mucho desear algún fin de semana libre, he tenido dos, a cual más extraño y divertido. Y lo han sido sin planificar demasiado, solo dejándote llevar por el viento, pero no por el miedo...

Tengo la impresión de que con nuestras vidas somos como campesinos. Podemos esforzarnos, preparar bien el terreno y las semillas. Ser sabios en interpretar el clima y elegir el momento de cada una de nuestras acciones. Pero el resto no está en nuestras manos. Debemos confiar en la naturaleza, en la nuestra y en la ajena. En el propio mundo y sus ciclos y sabiduria. Todo lo que necesitamos está ya aquí; acaso no podemos verlo, acaso la prisa y el temor nos hagan desear hoy lo que mañana debe ocurrir. Pero todo llega, y cuando sea su momento, se irá.

domingo, enero 11, 2009

Confiar y fluir, Tao Te King 37
























Ten confianza.

Lo que no es posible raramente ocurrira. Lo que está en tu mano, se cumplirá si le das pie. Pues el mundo juega con los moldes de todo lo posible, y entre estas pruebas se crea el mundo a cada minuto.

El sol amanece cada dia, lo vigile alguien o no. Las estaciones se suceden sin supervisión. Nadie enseña a nadar a un pez, ni a reír a un niño. Muchas manos estropean el cocido, y retirar la concha de una herida solo impedirá que cicatrice a tiempo.

Es humano querer confirmaciones, seguridades y razones. Pero detenerse a contar los pasos vuelve torpe al bailarín, clasificar los besos les resta pasión, y vale más un pájaro volando que ciento en la mano.

Haz sin pensar que haces, sin esfuerzo por hacer. Se como el alfarero que acaricia el barro, el águila que cruza los vientos o el agua que canta entre las rocas. Sin temor, sin calculo o ansiedad, la tarea se vuelve liviana y perfecta. La jornada se torna fácil, y antes que te des cuenta, terminó.

Este año se están cumpliendo uno a uno los deseos que me atreví a formular. Podría ser por desear todo lo que el mundo estaba esperando regalarme. O porque ya preparé dentro y fuera las semillas de lo que está viniendo.

No importa, no importa como está llegando el nuevo día. Solo confía y vive.




El Tao nunca lleva a cabo ninguna acción, pero no deja nada por hacer.

Si un gobernante puede atenerse a él, todas las cosas se desarrollan por sí mismas.

Cuando se han desarrollado y tienden a agitarse, es tiempo de mantenerlas en su lugar con la ayuda de la innombrable Simplicidad Primordial; sólo ella puede moderar los deseos humanos.

Cuando los deseos humanos son moderados, se produce la paz, y el mundo se armoniza por su propio acuerdo.

miércoles, enero 07, 2009

Todo el tiempo del mundo






















El sabado estuve siete horas en el aeropuerto, esperando un vuelo que nunca despegó. Contra todo pronóstico esas siete horas fueron refrescantes, de descanso y ajuste. Conversé con gente que seguramente no volveré a encontrar, practiqué el ingles y por unos instantes encabecé una rebelión civil contra los desmanes de Ryanair.

Me lo pasé pipa, e incluso saqué un rato los apuntes de Afecciones Medico Quirurgicas y repasé algo. También dormí en las sillas del aeropuerto, y eché de menos un buen aislante para poder acampar en condiciones.

¿Porqué este buen humor? En parte porque me gustan los aeropuertos, y cualquier manifestación del viaje me anima. También porque estaba rompiendo la rutina de estar en casa intentando estudiar sin gana alguna. Ese tiempo me sentí libre, estaba asumido ya como gastado desde el principio. Si no tienes nada, no tienes nada que perder, y mi viaje a la capital tampoco se ajustaba a horarios.

Por otro lado, y es la menor de las razones, habia leido en el libro de Thich Nhat Hanh "Cómo lograr el milagro de vivir despierto" la historia de un hombre casado y con hijos que decia que disponia para si mismo de tiempo infinito, porque consideraba que cada una de las horas del dia, estuviera ayudando a su hijo con los deberes o preparando la cena con su pareja, eran suyas. 

Lo mismo ocurrió en el aeropuerto. Yo estaba allí por mi decisión, que apoyaba totalmente, y aceptaba que no podia controlarla. Ryanair no me estaba haciendo nada personal a mi específicamente, y en cada una de las horas que pasé en el aeropuerto siguieron teniendo sesenta minutos con sus segundos correspondientes. Pasarlos deseando que terminaran o aceptándolos es una diferencia pequeña pero de consecuencias inmensas. 

Leímos nuestros libros, charlamos, dejamos que el tiempo pasara sin apretarlo. Después pusimos nuestras reclamaciones ante el incumplimiento de contrato de Ryanair, unos elegieron quedarse confiando en el vuelo de medianoche y el resto tomamos otros transportes para no perder más vuelos o simplemente volver a casa. Esto último hice yo, agotado el primer día de unas vacaciones de dos. Volví a casa. Mi vida continuaba, igual que si hubiera llegado a Madrid. Y fue un buen fin de semana. 

viernes, diciembre 19, 2008

Parar, parar, parar... Tao Te King 9




















Anoche por fin paré. De trabajar, de hacer prácticas en la clínica, ir a Kung Fu, a la universidad o a mil cosas más... Y fue como salir del agua y estar moviendome en un ambiente más ligero y extraño. Antes de parar de verdad limpié mi cuarto, reordené los armarios y devolví la habitabilidad a mi territorio. Hice la tabla de abdominales que se me habia escurrido los últimos dias, me duché y con un pijama limpio vi una película largamente atrasada mientras me relajaba para poder dormir.

Y he dormido ocho horas, soñado con libros malos, alguno bueno, pelis de miedo, superheroes, trabajo, y no se cuando más... Para despertarme ocho horas depues, con una larga lista de cosas pendientes por hacer pero la determinación de no meterme prisa.

Los últimos dias han sido tremendos. Se han juntado el trabajo y las prácticas, un jornada de 12 horas con complementos varios. Me encantan las prácticas, me han devuelto la confianza en lo bueno que soy, y me relaja mucho hablar con los pacientes. Incluso estoy aprendiendo cosas. Pero es la gota que colma el vaso. Así, la pirámide de Maslow se vacia por el vertice, y solo se asegura su base; comer, dormir lo justo, trabajar...

No importa. Otras veces ni dormia bastante, y al parecer no he terminado enfermo ni cabreandome. Estoy mejorando. Ahora tengo tres semanas sin practicas, solo curro y estudiar, y eso es como unas vacaciones largamente deseadas.

Estoy parando, escribiendo esto desde la cama. Dándome cuenta que las cosas que duran son las que cambian, que perdurar es irse para volver. Que por cada manaña es necesario un atardecer. Y que no solo ningún extremo es bueno, sino que ni siquiera es deseable. Y así variando, continuaremos. Amando y olvidando, experimentando y aprendiendo.

Trabando y despues, descansando...

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Tao Te King 9

Para mantenerse en la plenitud, ¡cuanto mejor es detenerse a tiempo!
Si continuas afilando y usando la espada, no durará mucho tiempo su filo.
Si llenas tu casa de oro y jade, no podrás protegerla continuamente.
Si acumulas riquezas y honores solo cosecharás calamidades.
Esta es la ley del Cielo:
¡Retirate una vez realizada tu labor!


viernes, noviembre 28, 2008

Atravesando el nido del águila





















Otra vez asomo en este blog, como el Güadiana, como el buceador que respira entre zambullidas.

El dia a dia es un viaje. El camino, tan claro o dificil como escojamos. Y aunque atravesemos los más profundos valles, nos sorprende a veces encontrarnos tan altos como el nido de un águila.

Son momentos de claridad, de lucidez, en que nos podemos orientar y redirigir nuestros pasos. Y así evitar los pantanos y precipicios que ya empezabamos a considerar nuestras mejores opciones. Tras cada uno de estos destellos de luz, intentar traducirlos a palabras es perderlos como arena en el rio. Queda apenas una huella, la esperanza de que otra cosa es posible.

Es tan posible forzar esta sensación como acelerar un vagón de metro empujando la pared frontal del compartimento. Solo podemos hacer lo contrario, darnos un respiro, disolver las certezas o temores cotidianos, y así abrirnos a otra realidad además de la inmediata.

En nosotros, en todos nosotros, niños, viejos, valientes y derrotados, existe una extraordinaria capacidad para comprender el mundo, para extraer conclusiones propias, libres de los filtros muertos de los medios de comunicación y las mezquindades cotidianas. Para desnudarnos por un instante de ideas y temores- Para mantener los ojos abiertos cuando la vida nos enfrenta al vértigo de la altura. Cuando somos por un instante águilas.

Ya sea en la parada del bus, el duelo por una pérdida, el vacío del éxito o la derrota, tus ojos pueden abrirse, en lugar de permanecer cerrados, atados a los objetos más cercanos. No temas al vértigo, no te matará, solo te mostrará lo que no imaginaste, lo que es también cierto.

Que siempre hemos sido águilas.

miércoles, noviembre 19, 2008

Una jornada tan larga...


















Anoche estaba tan cansado que no podia acostarme. O al menos eso parecia. Cuando la fatiga llega a extremos el metabolismo echa el resto y es una de esas veces en que la mente tiene más sentido común que su compañero el cuerpo.

Han sido unos dias largos, llenos de horas y minutos. Si tengo que empezar a contar, el último dia que descansé bien fue el viernes noche. Luego tuve una boda en Valencia, el viaje de ida y vuelta, comí con unos amigos y aterricé un domingo tarde en casa con tantas sensaciones dentro que no pude parar. Luego un lunes y martes laboral y personalmente intensos, y para que entrar en detalles...

Resulta curioso que nos sorprendamos con lo más natural del mundo. Que haga frio en invierno, el afecto de los amigos, que te diviertas tanto en las fiestas, y que conque muevas un poquito ficha, el universo conspire para satisfacer tus deseos.

Así, me he reencontrado con amigos muy queridos que habia dejado que se me escurrieran junto a la arena del reloj, lejos. Me han devuelto una imagen de mi que no es la que tengo, y me han hecho darme cuenta -otra sorpresa tonta- de lo malos jueces que somos de nosotros mismos.

Me han llamado para más clases particulares tras decidir unilateralmente que podia dar unas horas más a la semana, y parece que me van a pagar muy bien por hacer algo que me encanta. Y he perdido el miedo en ayudar a los demás con mis crecientes conocimientos de fisioterapia. Incluso me siento colmado de detalles y regalos por nadie en particular y el universo en general, ahora que empiezo a sentir que los merezco.

¿Todo bien? Solo si lo permito. Por otro lado, la tentación de apretar el acelerador está ahí. De querer hacer estos dias ordenados y perfectos. Y eso es imponerle geometria a un mundo que es salvajemente bello y armonioso sin interferencia. Lo bueno que me llega es respuesta y compensación de lo dificil, del esfuerzo y la relajación, y también de la fe, aunque pueda parecer extraño.

De resistirme a la tentación de controlar lo que está sucediendo. Y eso es como pedir certificados por triplicado al sol, a los abrazos, al viento y a la semillas de lo que ha de crecer.

Aquí estoy, sintiendome quizás mejor que ayer, cuando soy solo esa misma casualidad, el mismo enigma que otras veces, solo que con los ojos y los brazos más abiertos.

lunes, noviembre 10, 2008

Un mundo de dolor





















En este mundo existe el dolor. Nos acompaña desde que nacemos y quizás hasta nuestro último aliento.

Es algo terrible que compartimos todos los seres vivos, y contamos entre los mayores temores y adversidades. Existe el dolor fisiológico, que viene de enfermedades o heridas, y también el emocional y psicológico. El que nos produce equivocarnos, la soledad, el desamor, o contemplar en el telediario que el mundo es lo contrario a nuestras creencias y esperanzas.

Este mundo está lleno de dolor. Para evitarlo tomamos precauciones, píldoras, sufrimos miedo, y buscamos la ayuda de médicos y de guías. Buda, que era pragmático y creía imposible una existencia sin dolor, recomendó aceptarlo como parte de la vida. Para él, negar el dolor y pretender evitarlo a cualquier precio reduciría una dimensión completa de la existencia, quitando tanto como nos habría dado el dolor. Jesús nos habla del dolor propio de este mundo, de esperanza y de un fin para el sufrimiento en el reino de los justos.

Sea como sea, el dolor está aquí. ¿Por qué existe? ¿Hay algún beneficio en él o es algo enteramente perverso? Indudablemente es un maestro rápido y efectivo. Las palmetas de profesores, los látigos de esclavistas, el azote de la madre o el sufrimiento de caminar sobre una pierna rota, el dolor nos empuja a adaptarnos a la situación. Para un enfermo de cáncer o de fibromialgia lo hace participe del deterioro de su cuerpo.

Pero, ¿qué es? Nada de lo que he escrito aporta nada nuevo. Para intentar alcanzar alguna conclusión diferente tendré que hablar desde mi experiencia, sin ser objetivo, sin poner distancia entre el dolor y yo.

En mi vida, como en la de todos, el dolor tiene un lugar muy importante. De hecho, la mayoría de mis momentos importantes están llenos de dolor. Veo esos momentos de crisis, sin embargo, como la puerta necesaria para llegar a etapas más satisfactorias de mi existencia. Eso no quiere decir que el dolor no exista antes ni después de estos momentos, sino cada vez que he necesitado crecer, cambiar mi vida, he experimentado un diferente y profundo dolor. Como en el parto, desprenderme de mi vida anterior, de esa piel muerta, para alcanzar el siguiente escalón.

La analogía no es casual. ¿Sabéis que es una tormenta? Es la atmósfera intentando equilibrar dos partes de ella misma que presentan grandes diferencias. Por ejemplo, una masa de aire húmedo y cálido del mar Caribe y otra masa de aire frio que viene del norte. La diferencia entre ellas, y entre la masa templada de aire en que se convertirán tras la tempestad, es lo que produce un huracán de fuerza devastadora. Del mismo modo, si se introduce una mano helada en un baño caliente, sentirás un dolor similar al de quemarte, por la mera diferencia de temperaturas.

Si te golpeas suavemente una pierna, probablemente no te duela, pero si es un golpe más fuerte el dolor aparecerá seguro. Del mismo modo, una separación consensuada y deseada por los dos miembros de una pareja no produce el mismo dolor que ser abandonado o perder a tu compañero por accidente o enfermedad.

¿Que ocurre entonces? El dolor es en todos estos casos la manifestación de una falta de equilibrio, de la confrontación o cambio entre situaciones divergentes y el reajuste necesario. El dolor no es algo por si mismo. Es la expresión que notamos porque estamos vivos, de que las cosas no están bien y se está produciendo un profundo cambio para volver a la estabilidad.

Duele la pérdida de alguien o algo, y pasar de tener a no tener. Duele un cuerpo enfermo o herido porque su estado natural es la salud. Duele ver que el mundo no es como creemos que es o debe ser. Pero el dolor no es nada. Es la sombra provocada por un objeto entre el sol y nosotros. Es el dedo que señala la luna, pero no es la luna. Es una señal o el modo en que nosotros entendemos que las cosas no están bien, incluso que están arreglándose rudamente.

He sufrido, sufro, y no dudo que el dolor me espera, allí donde tenga que aprender o crecer más rápido que al ritmo natural y lento de todos los días. Cuando mi cuerpo cambie su estado del equilibrio – la salud- a otro distinto. Y cuando exista un conflicto entre mi mundo interior y el que está fuera de mi.

No creo que en este mundo exista nada porque sí, por pura maldad y sin razón alguna. Ni el dolor, ni la gente confundida, ni la que está convencida de poseer la verdad.

El mundo está aquí, y es tan nuestro como nosotros somos suyos. Podemos entenderlo, buscar el equilibrio o que este ocurra a pesar nuestro, con dolor. Sea como sea, el mundo y nosotros mismos, pasadas ya la tormenta y el sufrimiento habremos alcanzado de nuevo la paz. Cada vez que sea necesario.

miércoles, noviembre 05, 2008

No intentes arreglar...






















Hace un par de años dos buenos amigos me regalaron por mi cumpleaños un aislante autohinchable escandalosamente bueno. Sabian que la espalda me duele tras dormir en el suelo, y lo mucho que me gusta subir a la montaña. Lo llevé a la sierra en mi siguiente salida, y cuando quise usarlo tras ocho horas de agotador ascenso, comprobé que la boquilla estaba rota. Dormí como pude esos dias y lo llevé de vuelta a la tienda más tarde. No conservaba el ticket, y el empleado me confirmó que estaba roto, pero tras decirme que era un aislante muy caro, me explicó que sin factura no podia cambiarmelo.

Con el tiempo me compré otro aislante hinchable más barato, que me resultó inapreciable en salidas largas al monte. El averiado lo guardé, no se porqué. Quizás pensaba que podria arreglarlo, o no encontraba el minuto para deshacerme de el. Pasó un año y volví una noche de un concierto con la cabeza muy despejada. Hice una chapuza con la bici y miré el aislante roto para ver si se podria parchear. Manipulé la valvula y descubrí entonces que la habiamos intentado cerrar por el lado que no era.

Ahora tengo dos aislantes. Uno de ellos de gran calidad. Más de una vez he intuido que todo lo que nos hace falta está siempre presente, disponible si eres capaz de verlo. En este caso, el empleado de la tienda de montañismo y yo habiamos pretendido que la valvula del aislante funcionara como nosotros imaginabamos, cuando el aparato era diferente, y no por ello estaba averiado.

¿Cuantas cosas están bien, y solo las miramos desde un ángulo incorrecto? ¿Cuantas solo necesitan que no intentemos mejorarlas y simplemente las aceptemos como son?

Es más, ¿Podemos aceptarlo como buenos, como lo mejor que tenemos, y dejar de compararnos con los demás y querer ser cualquier otra cosa? Porque te aseguro que siempre podemos aprovechar mejor nuestras cualidades o cuidar nuestra salud, pero nunca seremos el vecino. Solo el vecino del vecino.

sábado, noviembre 01, 2008

Evitando el pasado y el futuro





























Mientras pensaba que tenia que volver a escribir en el blog, me encontré casualmente - lo juro- otra cita de Bruce Lee.

"Si pasas demasiado tiempo pensando en una cosa, no lo realizarás nunca"

La semana ha sido larga. Ha durado lo que todas duran, aunque la impresión subjetiva es que el domingo quedó muy lejos. Me pasa así desde hace siglos - o sea tres o cuatro años. Ha habido mucho trabajo, más conversaciones con amigos y desconocidos y bastantes sorpresas. Sorpresas que me produce continuamente la auto-observación.

Esta es la atención, sin deseo de control, sobre mis acciones, permitiendo casi siempre que ocurran, tan interesado en los sentimientos y sensaciones que las acompañan como a sus posibles significados. No interferir, excepto en caso de desastre. Este es al tiempo el modo de conocerse y ser yo mismo.

Es algo nuevo. Hasta hace poco he estado conteniendo el aliento de manera inconsciente. El miedo me ha llevado al deseo de control, y este al conflicto. Si plantas una semilla ¿la desenterrarás todos los dias para controlar su desarrollo? Esto seguramente evitará que germine y de fruto.

En cierto modo esto es lo que estaba haciendo. Incluso al meditar todos los dias persistia en un ferreo control de mi mente, que convertia esa experiencia de liberación y autoconocimiento en rigida y empobrecida. Mi práctica de yoga se ha tan teñido tanto de orgullo y obstinación que ahora es solo una cáscara hueca. Resulta curioso como podemos hacer lo contrario a nuestras creencias y deseos, pero es lo que ocurre cuando damos la mano al miedo. El interminable conflicto entre mi ego y yo mismo es solo una muestra.

Mientras, la propia vida resulta un espectáculo extraordinario. Mi asiento soy yo mismo, y poco puedo "hacer" más que aprender. En lugar de luchar conmigo, me dejaré ocurrir, confiando en mi propia naturaleza.

La responsabilidad y la evasión, la alegria y la tristeza, son como mis pensamientos. Permito que estos lleguen, los observo, bellas volutas de humo al viento, y después desaparecen. Mientras se alejan, la vida se desarrolla, independiente, resistente y hasta bella.

Más bella y próspera si la valoras por lo que ocurre ahora mismo, sin arrastrar el pasado o condicionar el futuro. Dejar que la semilla germine y así algún dia, mostrará sus frutos.

viernes, agosto 15, 2008

Bien






















Me siento bien. Realmente bien.

Ayer volví a Murcia tras pasar unos dias en la sierra, con los apuntes - que no vieron la luz- "La montaña mágica" de Thomas Mann, y la única compañía de los pinos y el viento.

Hubo un poco de todo en el monte. Un refugio construido en medio de una área de descanso, jabalíes viniendo en busca de comida, familias de picnic junto a mi lugar de retiro, gente que se te cuela en la casa por no haber puesto un dóberman en la puerta...

Principalmente ha sido parar, descansar mucho y no exigirle nada al día. También confirmar que todo, aciertos y errores, tienen aún hueco en mi vida. Lectura, tumbarse a mirar los pinos, meditación, sueño, paisajes, picaduras de mosquito y algo de monotonía en la comida. El último día vino a recogerme un buen amigo, y en lugar de caminar toda la mañana de vuelta a la civilización, fue una jornada de cañas, paellas y algún que otro bar. Cosas del equilibrio.

Llegué a casa ya tarde. Al volver me sorprendió las muchísimas cosas que poseo y lo desordenadas que estaban, así limpié un poco, amontoné en su sitio lo que decidí conservar y cené ramen de gambas. Un par de capítulos de Firefly y a dormir antes de las once.

Hoy me siento bien. Muy bien.

Lo divertido es que primero me he notado raro al levantarme para ir al trabajo. Había una cualidad inusual en los edificios, el cielo y los arboles. Los encontraba claramente hermosos, en su sitio. El viento sabia bien, y al llegar a la oficina la falta de sorpresas ha sido un premio extra. Lo único diferente hoy, soy yo mismo. He dormido suficiente los últimos tres días, algo insólito.

Me pregunto si dormir ocho o nueve horas diarias es uno de los secretos de esta sensación. Se confirmaría entonces que los secretos evidentes y sencillos, los que están al alcance de la mano, son los mejor guardados.


martes, julio 01, 2008

No hay finales, solo continuaciones



















Terminaron los exámenes, terminó el curso. Terminaron el estrés, las noches sin dormir, la falta de tiempo para ver amigos, descansar o simplemente tumbarse... Desde ahora todo irá bien... Ya está todo resuelto.

Que fácil y cotidiano es mentirse.

Ha pasado una semana desde el último guiño por el blog. Estaba demasiado ocupado haciendo poco para pasarme por aquí y saber que contar. Pasar de un ritmo a otro más pausado ha supuesto esfuerzo, y tomar consciencia de limitaciones y mentiras que no tenia claras.

No hay finales. Solo hay continuaciones. A un dia le sigue otro, a una tarea la siguiente, con la misma fidelidad con que se suceden los segundos y las horas. Tras preparar los examenes y realizarlos, viene un periodo de descanso. Tras este periodo de descanso, otros exámenes, los de septiembre, en que me presento a dos parciales que me dejé por falta de tiempo. Y tras estos vendrá tercero, y tras terminarlo, seré fisioterapeuta y tendré que empezar a buscarme la vida de eso, hacer cursos, etc...

La vida es una rueda que no para nunca. Bueno, sí que puede parar, y a menos que lo de la reencarnación sea cierto, se detiene para siempre.

Es un regalo extraño. Llegamos sin saber de donde. Somos tan extranjeros que durante años aprendemos el idioma y las leyes de esta realidad o el cuerpo que hemos recibido, que nos sustenta y limita. Algún día, no sabemos cuando, nos marcharemos de nuevo. Sin saber a donde, igual que ignoramos nuestro origen.

"La vida es lo más bonito" dijo una compañera de piso, cubana y pluriempleada, como respuesta a otro compañero de piso, neurótico y desocupado que opinaba que vivir era una mierda. Vivir es todo lo que hacemos. La vida es lo único que tenemos. Si alguna vez decis o escuchais aquello de "no puedo tener una vida" , reflexionad un momento. ¿Que otra cosa hacemos sino nuestra vida?

Vivir es la forma de arte más excelsa, el mayor desafío o simplemente un misterio, un rompecabezas que solo estará completo con la última pieza. Mi vida es lo único que poseo, pues todo lo demás puede robarse, perderse o dejar de funcionar. Sin embargo, cuando deje de vivir, mi vida habrá terminado conmigo.

Mientras, esto no para, no puede detenerse. Si te fijas bien hay hueco para todo, para esfuerzos y descansos. Para encuentros y despedidas, sueños y montones de cosas que aprender y descubrir, en un viaje complicado pero siempre sorprendente.

Espero que lo disfrutéis también. Un fuerte abrazo

miércoles, abril 09, 2008

Resistencia





















¿Os habeis resistido a lo razonable?

A ir al médico cuando duele algo, a dormir cuando tienes sueño, a parar cuando estás agotado...

A escuchar a los que te quieren, a reconocer tus errores, a hacer la colada.

Aquí el tate ha pasado dos dias arrastrando algo de sueño, llegando tarde por la mañana a las prácticas y no haciendo siesta porque sí. En lugar de acostarme temprano he compartido ratos estupendos con mis compis de piso, visto la tercera temporada de Doctor Who y otras cosas que molan, pero que podian hacerse en otro momento. ¿Por qué?

Porque no queria soltar el control, no queria parar. Y eso aún sabiendolo, habiendolo pensado mil veces, hablando y escribiendo de ello...

Hoy he hecho cuarenta minutos de siesta. He renunciado al control, a hacer cosas, y me he levantado nuevo.

Es increíble como cuarenta minutos pueden cambiar tu vida. Si yo hago todas estas tonterías, pensando tanto en estos temas, si soy inconsciente y me resisto, puede que te pase a ti también.

Resistirse es a veces mentirse,mirar a otro lado. No reconocer la verdad, engañarse. Dejar que tu mente haga las cosas porque si, porque apetecen. Pero hacerlo sin cabeza. No te digo que controles lo que haces, sino lo contrario, que dejes de controlarlo todo. Que te rindas a la verdad, a tu naturaleza.

Si no te gusta como eres puedes aceptar la verdad y mejorar, o simplemente aceptarte. Pero no te resistas por sistema. Es como una carrera en la que no puedes parar. Hasta que te agotas y llega el desastre.

domingo, marzo 16, 2008

Una semana bajo las aguas























Ha sido una larga semana sin final claro.

Un tiempo sin actualizar el blog. Haciendo a regañadientes lo que no podía dejarse, y evitando lo demás. Sin apenas llamar o ver amigos, pensando y pensando sobre un problema que apenas tiene solución por mi parte.

Este tiempo ha sido la consecuencia de atarte a las cosas, incluso a las que no pueden tocarse. Y pese a que prometí no depender de nada ni de nadie, tanto va el cántaro a la fuente que se rompe, y yo había empezado a confiar en que un componente de mi vida iba a seguir allí, o darme tiempo suficiente para acostumbrarme si tenia que faltar.

No ha sido así, y aunque no del todo por sorpresa, ni totalmente atado de pies y manos, he acabado en el agua helada. La confusión, el dolor, la rabia, y finalmente la serenidad han sido los escalones que he tenido que recorrer para volver a la superficie. En todo el proceso he intentado tener los ojos abiertos, refugiarme en la paciencia aprendida estos años. No quiero ni pensar en como habría sido de otro modo.

Ahora todo está bien, pero porque realmente todas las luces están bien, se apaguen o enciendan. Siempre hay una razón para ello, superior a nuestro capricho y nuestro miedo.

He vuelto, he aprendido una lección, al menos a medias, pero ojala que pudiera ser más fácil. En esto veo que me queda mucho por aprender.

Un abrazo.

A Quien Le Importa

martes, marzo 04, 2008

La larga marcha























Pasaron los exámenes y me quedé absorto, como un niño en verano.

De pronto libre. No más exigencias para ayer, poder disfrutar de algunos dias libres o solo tener que trabajar, y el sol...

Y me encontré así, libre. Mi chica ocupada, mis amigos liados, yo mismo sorprendido. ¿Que harías tu en ese caso?

Dormir, leer, beber unas cervezas, comer un día y otro en los parques porque no recuerdas el picor del sol. Quedar con algún amigo casi perdido. Ver películas atrasadas. Salir a la montaña, volver a tomarte unas cervezas, dormir, pasear... Ver las series que nunca había podido ver. Volver a tomar unas cervezas, que ya no saben tan bien.

Y al final no saber bien que hacer. Supongo que es la falta de entrenamiento para el ocio. Y tampoco se si mucho ocio es bueno. Conozco gente que tiene mucho tiempo libre y se toma muchos cafés y mantiene las mismas conversaciones cada día. A mi el café me sienta mal, y ahora tengo poca gente con la que tenga cómodamente las mismas conversaciones varias veces.

Al final, entre que las fechas empiezan a apretar y que no estaba satisfecho, he vuelto a ponerme en marcha. No es necesariamente ponerse en marcha y formación. Ni cavar zanjas. Pero he vuelto a empezar a hacer las cosas que tenia pendientes.

He vuelto a meditar, a dormir siete o más horas, a montarme salidas al monte por mi cuenta, a pensar lo que leo y a pensar mucho menos, incluso he vuelto a este blog. He tomado de nuevo el personaje, el avatar, aunque cada vez lo veo menos imprescindible, menos maravilloso. Pero toca ponerse a buscar de nuevo. Soy como un personaje de una vieja serie, un doctor Kimbale, o Bruce Banner, o incluso el Equipo A, obligados siempre a caminar, a mantenerse en movimiento. Si al final del capítulo aparecía para el personaje un hogar, un lugar donde quedarse, las sirenas de la policía o de los militares le recordaban cual era su lugar, su autentico hogar.

El camino.