sábado, agosto 30, 2025

Cuestiones gramaticales, de Lydia Davis



Cuestiones gramaticales


Ahora que se está muriendo, ¿puedo decir: «Aquí es donde vive»?


Si alguien me pregunta: «¿Dónde vive?», ¿puedo contestar: «Bueno, no es exactamente que esté viviendo, se está muriendo»?


Si alguien me pregunta: «¿Dónde vive?», ¿digo «Vive en Vernon Hall», o debería decir: «Se está muriendo en Vernon Hall»?


Cuando esté muerto, podré decir, en pasado, «Vivió en Vernon Hall». También podré decir: «Murió en Vernon Hall.»


Cuando esté muerto, todo lo que le afecte estará en pasado. Aunque la frase «Está muerto» estará en presente, así como preguntas del tipo: «¿Dónde lo han llevado?» o «¿Dónde está ahora?»


Pero entonces no sabré si palabras como él y otros pronombres personales de la tercera persona son correctos en presente. Si él, una vez que esté muerto, seguirá siendo «él», y por cuánto tiempo.


Quizá la gente diga «el cadáver» y le llame «eso». Yo seré incapaz de decir «el cadáver» para referirme a él, porque para mí sigue siendo algo a lo que no podemos llamar «el cadáver».


Quizá la gente diga «su cadáver», pero tampoco me parece bien. No es «su» cadáver porque ya no es suyo, una vez que ya no tiene fuerza ni capacidad para poseer nada. No sé si existe un «él», aunque la gente diga: «Está muerto.» Parece correcto, sin embargo, decirlo. Quizá sea la última vez que él aún sea «él» en presente. O quizá no sea la última vez, puesto que diré: «Yace en su ataúd.» No diré, ni lo dirá nadie: «Ahí yace eso en su ataúd.»


Seguiré diciendo «mi padre» para referirme a él, después de su muerte, pero ¿lo diré sólo en pasado? ¿Lo diré también en presente?


Lo pondrán en una caja, no en un ataúd. Cuando esté en la caja, ¿diré «Lo que está en la caja es mi padre» o «Lo que está en la caja era mi padre»? ¿O diré «Eso que hay en la caja era mi padre»?


Seguiré diciendo «mi padre», pero quizá siga diciéndolo sólo mientras se parezca a mi padre, por lo menos aproximadamente. Luego, cuando se convierta en cenizas, ¿señalaré a las cenizas y diré: «Eso es mi padre» o «Esas cenizas fueron mi padre?» O «Esas cenizas son lo que fue mi padre?».


Cuando más tarde visite el cementerio, ¿diré: «Ahí está enterrado mi padre» o «Las cenizas de mi padre están enterradas ahí»? Pero las cenizas no pertenecen a mi padre, no son propiedad de mi padre. Serán «las cenizas que fueron mi padre».


En la oración «él se está muriendo», las palabras él se está más el gerundio sugieren que él participa activamente en algo. Pero él no se está muriendo activamente. Lo único que sigue haciendo activamente es respirar. Parece como si se concentrara en respirar, porque en respirar pone todo su empeño, arrugando un poco la frente. Se empeña en respirar, aunque seguramente no le quepa otra elección. A veces, por un instante, el pliegue entre ceja y ceja se hace más hondo, como si le doliera algo, o como si se esforzara más en concentrarse. Aunque pienso que arruga la frente por algún dolor interno o por algún otro cambio, parece, sin embargo, que se sintiera perplejo, o a disgusto, como si hubiera descubierto algo reprobable. He visto muchas veces en mi vida esa expresión, aunque jamás combinada con esos ojos entrecerrados y esa boca abierta.


«Se está muriendo» sugiere más actividad que «No le falta mucho para ser un cadáver». Quizá se deba a la palabra ser: podemos «ser» algo lo elijamos o no. Le guste o no, pronto «tendrá que ser» un cadáver. Ya no come.


«Ya no come» también sugiere actividad. Pero no depende de su elección. No es consciente de que no come. No es consciente de nada. Pero «no come» parece más correcto para referirse a él que «se está muriendo», por la negación. «No come» parece más correcto en este momento porque es como si él todavía rechazara algo y por eso arrugara la frente.


lunes, noviembre 18, 2024

Pelo de perro, de Lydia Davis



Pelo de perro

El perro se ha ido. Lo echamos de menos. Cuando suena el timbre, nadie ladra. Cuando volvemos tarde a casa, no hay nadie esperándonos. Seguimos encontrándonos pelos blancos aquí y allí por toda la casa y en nuestra ropa. Los recogemos. Deberíamos tirarlos. Pero es lo único que nos queda de él. No los tiramos. Tenemos la esperanza de que si recogemos suficiente pelo, seremos capaces de recomponer al perro.

miércoles, noviembre 06, 2024

Prometeo, de Franz Kafka


PROMETEO


De Prometeo nos hablan cuatro leyendas. Según la primera, por haber revelado a los hombres secretos de los dioses, fue encadenado en el Cáucaso, y los dioses enviaban águilas que le devoraban el hígado, que siempre volvía a crecer.

De acuerdo con la segunda, por el dolor que le producían los demoledores picotazos, se fue apretando contra la roca y penetrándola cada vez más, hasta hacerse uno con ella.

Según la tercera, en el transcurso de los milenios su traición fue olvidada; los dioses olvidaron, olvidaron las águilas, y hasta él mismo olvidó.

Según la cuarta, todos se cansaron de esa sinrazón. Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida, cansada, se cerró.

Quedó la inexplicable cadena de montañas rocosas… La leyenda trata de explicar lo inexplicable. Dado que proviene de un fundamento de verdad, tiene necesariamente que terminar en lo inexplicable.

miércoles, octubre 30, 2024

La cama, de Jean Claude Fonder

 


LA CAMA

Cuando la compré por internet, la publicidad me vendió su capacidad de adaptarse a mi cuerpo: cuanto más la usara, mejor dormiría. Tenía cien días para probarla antes de que pudiera devolverla si no me gustaba.

La primera noche me levanté y fresco como una rosa no recordé nada. La noche siguiente fue incluso mejor, sentí que la cama me invitaba a refugiarme de nuevo en el útero de mi madre como un canguro. Una decena de noches más tarde veía a mi madre al lado del doctor observándome en la pantalla de una ecografía. Era tan agradable que me costaba mucho despertar y todo el día esperaba ansioso poder volver a la cama.

Cien días después de mi compra, el teléfono sonó en mi habitación. Mi padre y mi madre, que habían pasado una noche maravillosa en mi cama, no contestaron.

lunes, octubre 28, 2024

El blues del detective, Peter Moon





-La mejor respuesta a un poquer de ases es dejar el dinero del pozo, coger un taxi y marcharse de la mesa. No tiene sentido enfrentarse a gente con tanta suerte o tanta maña con las trampas.


Y si crees que vas a sacar una escalera de color? Preguntó un tipo imberbe al duro detective. Este levantó los ojos deliveradamente del vaso, como si su interlocutor fuera tan pequeño que hiciera falta levantar la vista. No era un insulto. John Stone era bastante miope.


-No hay escaleras de color, y si algun dia te crees que vas a hacer alguna eres tan ingenuo- y esto sono como un insulto especialmente denigrante- como el que cree que existen las rubias auténticas. Y te vendrá bien aprender la lección. Si señor...


La impaciencia y el respeto pugnaban en el joven periodista. No era poco conseguir una entrevista con uno de esos duros detectives que siempre habia admirado. De hecho, no con cualquiera, sino con Stone, que era más duro que Hammer, mas afilado que Spade y bebia más que ese del sueño eterno. Respecto a lo de beber, la sorpresa estaba pasando a la alarma.


El detective, enfundado en la pertinente gabardina, repelente de la lluvia, el whiskey y las rubias por ese orden,  parecia empeñado en superar cualquier apuesta sobre supervivencia o consumo de bebidas espirituosas. La botella de Canadian Club sobre la mesa habia fallecido en la última media hora, y ahora el sabueso buscaba con una mano torpe entre las profundidades de la gabardina. Si era una pistola, no temeria nada, pues no parecia capaz de apuntar ni al suelo, pero temia que encender un cigarrillo o sacar una petaca acabarian la entrevista en una ambulancia.


-Mira lo que te digo...-Miró y no vio nada, igual que el detective- Mira bien lo que te digo... novato. Una mano dio una sacudida, como un anzuelo mordido por un pez, y en un instante sacó un petaca abollada. Luego la mano subió hacia la boca con determinación.


-Mira lo que te digo... no existen las rubias autenticas, ni los casos sencillos ni los mayordomos inocentes. El mundo es un culo sucio y yo soy el encargado de limpiarlo, de sacar la basura y aun engañarme para creer que es posible hacer de el un lugar mejor. Pero es mentira, - y aquí echo un chorrito de whiskey en la dirección general de la boca, derramandolo por la gabardina- y tengo que ir hablando con todos los sospechosos, ponerme borde con ellos, coger a los tios de las solapas, y mirarlas a ellas a los ojos bien profundo, a ver si se adivina de que color llevan las bragas. Y te juro que las llevan todas negras. Negras, es un mundo muy muy oscuro, te lo tengo que jurar.

El detective rompió a llorar. Se le caian las lágrimas a pares, arrastrando las manchas de whiskey, los restos de carbonilla de los cigarrillos e incluso el gesto imperturbable de duro. Si quedaba algo ahora era un hombre que hubiese hecho mejor en prejubilarse mientras alguien esto dispuesto a asegurarlo, borracho, desmoralizado y que por un instante se da cuenta de que es un gilipollas. Que todos somos unos gilipollas, pero resulta que el también lo es. Mierda.

La entrevista dificilmente iba a terminar así. Pero tampoco es que hubiera empezado muy bien. Joven periodista de sucesos, casi sin experiencia, comete el error de principiante de invitar a un detective, experto en beberse el agua de los floreros, y tiene suerte en descubrir el nudo gordiano de la experiencia detectivesca, una lucidez solo relativa, ver como funciona el mundo, y al tiempo negarse a formar parte de el. Una estupidez selectiva que le suele llevar al final del caso, sin el dinero ofrecido por los malos, sin llevarse a la cama generalmente a alguna de las tipas que se tropieza por el camino y con una determinación de boquilla aún mayor por hacerse un plan de jubilaciones. Luego se beberá los beneficios para poder seguir en la cuerda floja y no cambiarse a otra profesión más sensata o sacar tajada de este mundo infecto, como hace todo el que le rodea.

Hasta la ingenuidad de un periodista reciente tiene sus límites. Llama dos taxis, uno para el y otro para la gloria novelada. Tiene cojones la cosa, concluye. Tiene cojones. Sube con la ayuda de un parroquiano al detective al primer taxi. Le da igual a donde lo lleve, aunque imagina a una oficina con cristal esmerilado, el nombre escrito en letras negras y un cajón del escritorio guardando otra botella de malta para continuar suicidándose. A nuestro protagonista le espera otra tarea más urgente. Hacer una fogata con todos los libros de detectives que tiene en su cuarto, y empezar a buscarse un trabajo de verdad. En otra ciudad.

miércoles, octubre 23, 2024

AYYY, de Angelica Gorodischer

 





AYYY

Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era su marido.

—¡Ayyy! —gritó ella—, ¡pero si vos estás muerto!

El sonrió, entró y cerró la puerta. Se la llevó al dormitorio mientras ella seguía gritando, la puso en la cama, le sacó la ropa e hicieron el amor. Una vez. Dos veces. Tres. Una semana entera, mañana, tarde y noche haciendo el amor divina, maravillosa, estupendamente.

Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era la vecina.

—¡Ayyy! —gritó la vecina—, ¡pero si vos estás muerta! —y se desmayó.

Ella se dio cuenta de que hacía una semana que no se levantaba de la cama para nada, ni para comer, ni para ir al baño. Se dio vuelta y allí estaba su marido, en la puerta del dormitorio:

—¿Vamos yendo, querida? —dijo y sonreía.

martes, octubre 15, 2024

Envidia, de Patricia Nasello

 



ENVIDIA 

Se mira en un trozo de espejo que los enanos tienen colgado en el cuartucho. Está flaca, ojerosa. 

—Exceso de trabajo —murmura para sí con rabia. 

En la foto del periódico, su madre, espléndida: el dinero de la corona paga las cirugías que mantienen esa juventud ficticia que ella ahora observa mientras siente que se ahoga en un agua helada, viscosa. 

No perderá sus mejores años escondida en un bosque trabajando como criada para siete avaros. 

—Inoculá tu veneno en esta manzana —ordena. La serpiente obedece, no se arriesga a sufrir las consecuencias terribles que podría acarrearle otro problema con una mujer. 

Coloca el fruto envenenado en una canastilla y acude a palacio.


martes, octubre 08, 2024

Artistas del trapecio, de Ana Maria Shúa

 

 Artistas del trapecio

No tengas miedo, volará, heredó nuestros genes, dice el artista del trapecio. Y desde el punto más alto lanza a su hija, un bebé todavía, por el aire, hacia los brazos de la madre, aterrada e infiel. No debería temer: por las artes de su verdadero padre, el mago, la niña realmente vuela. O les hace creer que vuela.

lunes, septiembre 30, 2024

Caballo Imaginando a Dios, de Augusto Monterroso

 



CABALLO IMAGINANDO A DIOS 

«A pesar de lo que digan, la idea de un cielo habitado por Caballos y presidido por un Dios con figura equina repugna al buen gusto y a la lógica más elemental, razonaba los otros días el caballo. 

 Todo el mundo sabe -continuaba en su razonamiento- que si los Caballos fuéramos capaces de imaginar a Dios lo imaginaríamos en forma de Jinete.»

miércoles, septiembre 25, 2024

DULCES REMEMBRANZAS de Enrique Anderson Imbert



DULCES REMEMBRANZAS


El viejo Manuel pide al ángel que lo haga niño. ¡Son tan dulces sus remembranzas de la niñez!

El ángel lo aniña.

Ahora Manuelito no tiene remembranzas.

martes, septiembre 10, 2024

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 2, de Italo Calvino



LAS CIUDADES Y EL DESEO. 2 

 Al cabo de tres jornadas, andando hacia el mediodía, el hombre se encuentra en Anastasia, ciudad bañada por canales concéntricos y sobrevolada por cometas. Debería ahora enumerar las mercancías que se compran a buen precio: ágata, ónix crisopacio y otras variedades de calcedonia; alabar la carne del faisán dorado que se cocina sobre la llama de leña de cerezo estacionada y se espolvorea con mucho orégano; hablar de las mujeres que he visto bañarse en el estanque de un jardín y que a veces -así cuentan- invitan al viajero a desvestirse con ellas y a perseguirlas en el agua. Pero con estas noticias no te diré la verdadera esencia de la ciudad: porque mientras la descripción de Anastasia no hace sino despertar los deseos uno por uno, para obligarte a ahogarlos, a quien se encuentra una mañana en medio de Anastasia los deseos se le despiertan todos juntos y lo circundan. La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte, y como ella goza de todo lo que tú no gozas, no te queda sino habitar ese deseo y contentarte. Tal poder, que a veces dicen maligno, a veces benigno, tiene Anastasia, ciudad engañadora: si durante ocho horas al día trabajas como tallador de ágatas ónices crisopacios, tu afán que da forma al deseo toma del deseo su forma, y crees que gozas por toda Anastasia cuando sólo eres su esclavo.

viernes, agosto 30, 2024

Borges y yo, de Jorge Luis Borges


BORGES Y YO 

 Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pase de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con el infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

domingo, agosto 25, 2024

What the f...?





Este es el único hit de un artista desconocido que dejó 2 discos en spotify con poquísimas reproducciones y una canción en particular que lleva 8 nillones de escuchas.
"A trip to the moon" de Aiolos Rue. Un tema extraño, agradable e inconcreto a medio camino entre la electrónica más suave y onírica de Air, y la new age que se escuchaba hace unas décadas. 

 Lo tengo en mi lista de favoritos desde hace tiempo, pero al buscarlo hoy en spotify lo he encontrado añadido en una lista de  música para leer, en otra de psicologia y una tercera titulada cólicos menstruales. Hoy me apetecia escribir aquí, pero no se porqué, no tengo ninguna gran idea ni revelación que compartir. Podria argumentar sobre la necesidad de estructurar y clasificar a personas y productos en el mundo moderno pero tampoco hace falta. Escucha si tienes tiempo la música del vídeo. Me pregunto que puede sugerir en cada uno de las personas que lo escuchen.

sábado, agosto 17, 2024

El problema del retorno, Todo es eventual




Todo es eventual. 

Lo decian los Mogway en "Kids will be skeletons", todo es temporal. Algún día de esos niños que vemos jugar solo quedarán los huesos. Nuestras casas serán habitadas por otras personas o ya no existirán. 

 Nada es permanente, y hasta la memoria, los continentes y los astros tienen su ciclo de renovación. Así que todo es eventual. 

Lo que es se irá y tras firar los cielos mil o mil millones de veces, puede que incluso vuelva y se termine marchando de nuevo. Lo complicado es desde nuestra vista de minuto a minuto, de nuestro universo que nació al empezar nuestra memoria y nos parece casi infnito, hacrse a la idea de que algún dia no estaremos, o que lo que recordamos perfectamente, ya no existe, independientemente de nuestra memoria.

Así que no he vuelto, porque no puedo volver,  ya que no soy la persona que dejó de escribir en este blog, porque casi todos las células de mi cuerpo se han renovado por otras distintas y muchos de los átomos que las componian son ahora arboles, peces o viento. 

Y este blog no es lo que era, con lectores interesados, con búsquedas por internet que llevaban a nuevos lectores a desubrir lo que aquí estaba plantado y que dejaban un comentario haciendome pensar que la tierra no es un lugar frio y sin vida.

Estamos en un mundo post-blog, sin tiempo para leer, solo 6 segundos para un tiktok o 1 minuto para una noticia generada por IA. Así que no hay donde volver. 

Pero eso no me importa. No me importa. Porque esto no fue nunca de los lectores, por mucho que me emocionara leerlos a su vez. No fue por compartir escritores, sueños, miedos, camciones o ideas. Lo siento.

Todo esto fue por la necesidad de un vacio en el que arrojar la confusión de mi mente y sacar de vuelta algún sentido.  De un espejo que me devolviera lo que necesitaba pensar o creer. Y así al contar cuentos los sacaba de mis miedos y sueños, y al animar a los lectores a meditar o a no tener miedo se lo contaba al niño que está escondido en mí.

Así que todo es eventual. Y realmente no he vuelto.

Entonces, solo ocurre que se han vuelto a juntar la vieja magia, la noche, la memoria, un libro apenas recordado, un espacio vacio.

Yo no soy el que era, ni este sitio no es lo que fué. Y tiene que estar bien porque no hay remedio.

Y no se que va a pasar, pero como decia un grafitti vikingo del siglo XII hallado en la catedral de Santa Sofia, Yo he pasado por aquí.

Buenas noches



En el país del tiempo

Otra noche estoy en el trabajo, y una vez apartada y guardada la rutina me he puesto a divagar, a tirar de los hilos deshilachados de la memoria y el sueño. Y entre ellos brilla como el oro el nombre de Lord Dunsany, uno de mis autores favoritos y de cuyos relatos aprendió a soñar Lovecraft con el infinito.

Tirando del hilo ha surgido un libro que no se si perdí en alguna mudanza o en algún incendio personal. El libro ya solo existe en manos de libreros de viejo, a precios elevados y escasos ejemplares. Pero aunque los libros ya no estén, están las palabras, por si alguien deseara leerlas...

El País del Tiempo

domingo, agosto 28, 2022

 

¿Que es lo mejor de la vida? 

¿Es disfrutar de la libertad de la estepa, de un caballo rápido y halcones en tu brazo? 
¿Es aplastar a tus enemigos? 
¿Es estar con los tuyos, cuidarlos y acompañarlos en su camino? 
¿Es buscar el ojo del infinito y escuchar la música que suena siempre en el silencio? 

     No lo sé. Soy el hombre que huyendo del tigre cae por un precipicio y se agarra a un arbusto en el borde para no morir. Y entonces, colgando entre la muerte de arriba y la muerte de abajo, descubre que el arbusto tiene bayas, y goloso las disfruta mientras puede. 

    Soy otra persona perdida, con mil oportunidades para alcanzar el éxito y la realización -profesional, personal, incluso espiritual- que sin embargo está tan abrumado por el dia a dia que solo puede hacer lo inmediato y luchar para no a sentirse culpable. 

     Solo soy una persona, un nudo entre un momento y el siguiente, reaccionando a los impulsos que me aturden. 

     Pero entre el ruido y el caos a veces se produce un momento silencio, y entonces soy yo.


 

domingo, diciembre 16, 2018

De tigres y hombres













Tengo por costumbre no pensar en lo que pudo ser, no rumiar el pasado, y a veces hasta no calentarme la cabeza con el futuro. 

Las dos primeras enseñanzas las obtuve gracias a múltiples sinsabores y a las generosas enseñanzas de otras personas. Clave en ello fue aprender que todo lo que alguien -nosotros mismos incluso- hace, lo realiza con la mejor intención, que incluso cuando alguien hace algo mal, cuando daña a otro o a sí mismo, es porque en ese momento lo ve como el curso de acción adecuado, o la única salida.

Ejemplos de esto lo vemos en la política española y mundial, con el voto al Brexit, a Donald Trump o a cualquiera que prometa que nos va  a proteger. Lo vemos cuando levantamos la voz a aquellos que amamos o cuando seguimos aguantando una situación que nos daña y disminuye como personas, pero a la que no vemos alternativas.

Respecto a no mirar demasiado el futuro, es resultado de mi carácter optimista, o sencillamente simplón, y al miedo que a mí también me da el futuro, lo que va a pasar, lo que le va a ocurrir a las personas que quiero. Así que hoy me asomo a este diario, a estas páginas donde me retrataba para entenderme y compartirme, y no se si tengo algo que decir. Algo que merezca la pena leer y recordar luego.

Tengo miedo del dia a dia, tengo miedo a los cambios inevitables que vienen con la edad, con el crecimiento de los hijos, con el desgaste de la sociedad y las relaciones. Si me pongo a pensarlo tengo mucho miedo. Y el miedo me agarra la garganta y no puedo respirar. 

Y luego pienso que el miedo es solo un mecanismo de huida o lucha, un incendio hormonal y neuronal cuyo humo impide ver el bosque. Y que si la vida es una escalera que va debemos bajar -un amigo dice que soy un optimista por dibujarla cuesta abajo- Si bajamos esa escalera tan larga y tan alta, no podemos estar mirando muy lejos porque nos dará vértigo y hasta miedo ver lo que nos falta, lo que podemos caer. Y si bajamos mirando hacia atrás, al pasado, lo más probable es que nos caigamos y nos demos un buen porrazo. 

Para mí la solución con la vida y la escalera es fijarse bien en cada paso que damos, en solo unos pocos escalones cada vez, que siendo conscientes de que la escalera es larga y tenemos por delante muchas cosas, no perdamos el hilo de lo que hacemos, de las personas y placeres- de esas personas que son un placer de conocer. Algún día la escalera ha de llegar a su fin, pero que lleguemos por nuestro propio pie, sintiéndonos bien con los pasos que hemos dado, aceptando las decisiones que asumimos y sobretodo, no echando en falta haber prestado atención a aquellos que nos acompañaron en el camino.

Cada minuto, cada segundo es precioso e irrepetible, y al menos por un momento se siente maravilloso haber vuelto a estar aquí. Gracias.



sábado, septiembre 02, 2017

44




44.

Es el número del Rutenio, un metal de la familia del platino, es la carcel o el escapulario en la loteria y simboliza el culto a la justicia y la eficacia.

Hoy cumplo 44 años.

Y me siento por dentro mucho más joven y me sorprendo al pensar lo que ha engordado el número. Pero por debajo estoy también cansado, y mis acciones empiezan a encaminarse hacia fechas y límites futuros.

Y así, ni estoy muy feliz, ni es un desastre todo.

Solo me sorprende que tanto el fin del mundo como la suerte de estar vivo tras el sean tan poco emocionantes y rutinarios. Que seamos infelices por cosas tan tontas y pequeñas y que la felicidad dependa tanto de calendarios y acuerdos.

Pese a todo, seguimos vivos, y podemos disfrutar de un té o un chocolate, ponernos a soñar un rato o disfrutar de la compañía de alguien especial, y eso es tanto, es tantísimo... que solo se nos olvida a ratos.

Así que a caminar, que la experiencia no nos estropee las sorpresas del camino, y no nos aferremos al segundo que se ha marchado, ni lloremos como Dario, y hagamos lo único que merece hacerse, que es continuar, con una sonrisa.




jueves, octubre 20, 2016

Sonrie, por favor

Ha pasado más de medio año desde la última entrada. El curso finalizó con angustia y con éxito, y ambos demostraron ser unos impostores. Otro curso ha seguido a ese.

Las cuestiones de familia y salud siguen a su paso, y sentirse triste o disfrutar de lo pequeño es solo una cuestión de actitud. Del color del cristal elegido que diria Campoamor.

Así que aquí sigo, una noche en que me escapo un poco de estudiar para saludaros, para pensar, y en que la música me ha sugerido una entrada, ha clarificado algo que lleva mucho tiempo dándome vueltas. Suena en la oficina vacia de madrugada "Smile" de Nat King Cole.



Smile though your heart is aching                              Sonríe aunque te duela el corazón
Smile even though it's breaking                                  Sonríe aunque se esté rompiendo
When there are clouds in the sky, you'll get by          Cuando hay nubes en el cielo, te las arreglarás
If you smile through your fear and sorrow                 Si sonríes en medio de tus miedos y tristeza
Smile and maybe tomorrow                                        Sonríe y quizá mañana
You'll see the sun come shining through for you         Verás el sol salir brillando para ti

Light up your face with gladness                                  Ilumina tu rostro de felicidad                                             Hide every trace of sadness                                           Oculta cada rastro de tristeza
Although a tear may be ever so near                   A pesar de que una lágrima siempre puede acercarse
That's the time you must keep on trying              En esos momentos debes de seguir tratando
Smile, what's the use of crying?                          De sonreír ¿De que sirve llorar?
You'll find that life is still worthwhile                  Te darás cuenta de que la vida vale la pena
If you just smile                                                     Si sonríes

That's the time you must keep on trying              En esos momentos debes de seguir tratando
Smile, what's the use of crying?                          De sonreír ¿De que sirve llorar?
You'll find that life is still worthwhile                  Te darás cuenta de que la vida vale la pena
If you just smile                                                     Si sonríes


Y al final solo queda la actitud. La sonrisa incluso. Hace unas semanas me hice una foto para un carnet y al verme en ella me sorprendí. Sabia que no estaba bien, pero la persona triste y enfadada, casi derrotada que me saludará en mi abono de transporte durante años no quiero ser yo. Así que cuando me acuerdo sonrio, sonrio. Incluso cuando estoy moderadamente contento o triste sonrío. Y que curioso, me siento un poco mejor.


Es algo que también olvido pero que es cierto para mi y para todos. Podemos elegir, aunque solo sea nuestra actitud, nuestro gesto ante la vida y lo que nos trae. Y yo quiero sonreir.


sábado, febrero 20, 2016

No todo el que anda errante está perdido







De todo lo que la palabra puede necesitar, nada es más importante que el silencio.
El silencio para poder ser escuchada, pero también el silencio para que la palabra pueda nacer y tomar forma.

Cuando se comienza a practicar la meditación el primer silencio de la mente se llena de ideas de todo tipo... Cosas olvidadas, autenticos miedos, anhelos, creencias... Es el silencio de la mente la que les da lugar. Es solo un primer paso hacia un bien mayor pero es valioso por si mismo pues de otro modo no los conocerías.

 Esta mañana me encuentro en la soledad de mi trabajo, escuchando a Al Green, con un taco de apuntes en un lado y la cabeza descansada por la primera noche de descanso en meses. De este silencio ha salido el recuerdo de este diario y el impulso de volver a escribir.

Han pasado meses desde mi última visita al blog y mi vida ha vuelto a cambiar de una manera que no imaginaba. Un familiar muy muy cercano tiene un problema de salud que me resulta muy doloroso, mis prioridades se han redefinido y la vida que inevitablemente tenia imaginada ha vuelto a descarrilar como tantos otros sueños de andar por casa.

Afortunadamente estoy reaprendiendo lo valioso que es el tiempo que tenemos y atesoro cada gesto, cada palabra y cada caricia como siempre debí hacer.

Me habia matriculado en un ciclo superior de informatica. Estaba concentrado en hacer funcionar de nuevo trabajo, familia y estudios. Porque me gusta verme como un malabarista, manteniendo un sin fin de bolas en el aire. Pero eso es una tonteria. No lo soy y las cosas que más importan no siempre son las que quieres hacer ni a las que dedicas el tiempo. Así que por aquí sigo, tomando decisiones más correctas por accidente y a la fuerza caminando. Me han quedado eso si las bolas, que no tengo valor a arrojar lejos y me llenan el dia de ruido. Si soy capaz de encontrar un momento intento trepar por la pirámide de Maxwell y recuperar algo de la lucidez que tuve en algún momento.

Me encierro en el baño, pongo un contador de tiempo en el teléfono móvil y mirando un punto dibujado en la puerta me pongo a respirar. Estoy atento a todo lo que hay, como si mirara el universo por el rabillo del ojo. Si surge algún pensamiento lo dejo fluir y lo observo ya que no es mio, es de mi ego. El silencio está lleno de ruido, de la tormenta interna. Pero poco a poco, minuto a minuto esta va convirtiéndose en lluvia, en un goteo.
Un día mi mente estará en calma unos segundos, un minuto. Y entonces un sol de claridad, de paz y de consciencia brillará en ese cuarto de baño, sobre el hombre ya de mediana edad sentado en la taza cerámica. Sin budas, sin inciensos, sin gongs ni mantras. Sin nada de eso aún puede llegar el Observador que estoy esperando. Pero yo ya no estaré esperandole, porque siempre he sido él.

Mientras eso llega quiero compartir herramientas que te pueden ayudar si tienes poco tiempo y espacio pero cuirosidad por ver a donde puede llevarte esto. Solo necesitas entre 5 y 10 minutos al dia, un telefono movil o un cronometro de cocina y un sitio tranquilo. Que puede ser un templo, un cuarto vacio o el aseo si como me ocurre a mi no tienes otra cosa.

Estas son herramientas que he usado y me parecen interesantes


Meditation Helper
Cronometro para meditación
Buddhist Meditation Trainer

Son todos cronometros muy sencillos, apenas más que un reloj de cocina. Únicamente el último tiene un sistema de progresión, pero es poco intrusivo. Mi experiencia es que no necesitas más para meditar, el resto son solo distracciones. Por supuesto el camino que tomes seguro que será el más adecuado para tí.

Ignoro cuando se volveré a estas páginas. Gracias por darles sentido. Aprovechad el tiempo en las cosas realmente importantes, merece la pena.