lunes, noviembre 09, 2009

Sol de invierno, de Antonio Machado






















Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.

Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.

Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
«¡El sol, esta hermosura
de sol!...» Los niños juegan.

El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.

jueves, octubre 29, 2009

Nepal, fotos





















Esta es una selección de las fotos que tomé por los caminos y las montañas de Nepal. Pulsad aquí para acceder a las imagenes.

Que disfruteis.

Volver




















Volver, es lo que ocurre cuando nos sentimos en casa.

Yo he tardado dos semanas en volver, cosas de inquietudes, de amor por el camino o de rutinas aún mal asentadas. Ha sido, curiosamente, una serie de dias de trabajo la que me ha colocado sobre mis pies, oblidado a empujar adelante, y a buscar mi vida y su sentido en estas calles.

Cuando adolescente, viajar fue un sueño que solo se cumplió en el viaje de estudios de COU. Una docena de dias por Italia, milagrosamente lejos de un hogar asfixiante y un mundo limitado. Tardé como un año en subirme a un autobús sin sentirme transportado a otro mundo.

Estoy aquí -desde hace dias- y esta es mi vida. Feliz en su mayor parte, pero no exenta de dificultad y conflicto. Si ser un adulto es entender que de las dificultades y paradojas surgen las mayores enseñanzas y beneficios, me parece que a ratos sigo siendo un niño...

viernes, octubre 09, 2009

Mas... o ¿menos?



















No he tenido muy claro nunca, que mas, fuera mejor que menos. Bueno, miento, de nino, con la nocilla nunca fue demasiado...

Ahora no se tampoco la respuesta. Una parte de mi lucha contra esta paradoja, otra recuerda aquello de que las paradojas no son para resolverlas, sino para aceptar que no son tal, y pasa por encima del concepto. Mas y menos son dos extremos, pero como ensena el Tao Te King, los extremos son solo partes de la misma cosa. Volvere a intentar explicarme.

Vivimos en una sociedad abundante en exceso en lo material. Todos los que leemos este blog tenemos varios zapatos, varias camisetas, ropas para cada estacion, aparatos para escuchar musica o ver peliculas. Disponemos de seguro medico y si no estamos obesos, es porque nos cuidamos, no por falta de alimento. Eso no quiere decir que nos sobre el dinero, que no tengamos dificultades para llegar a fin de mes o pagar la hipoteca o el alquiler. Que no nos haga dano la subida de la gasolina, o que podamos irnos de cena todos los dias.

Para conseguir lo anterior, tenemos que trabajar a veces en cosas que no nos gustan, vivir en un horario apretado y realizar largos desplazamientos para el trabajo. Ver a los amigos es un problema en la agenda, y la tension hace qe incluso en espana, sea una sonrisa algo excepcional.

Hemos podido elegir entre un amplio abanico de posibilidades en nuestra vida, anque nos olvidemos a veces, y solo somos felices a veces.

Algunas personas que he conocido en este viaje se encuentra en el otro extremo de la balanza. Tampoco tienen dinero a fin de mes. No tienen varios zapatos, solo un par, y no pueden cambiar de ropa mas que los dia de fiesta. Comen sano por obligacion y en ocasiones no lo suficiente. Tienen la sonrisa facil, a flor de piel. Pero el abanico de sus elecciones vitales ha sido reducido. Algunos son muy felices, otros no.

Creo que no existe un estilo de vida virtuoso y sencillo, que asegure la felicidad automatica. Y que hay gente que tiene dinero, lo disfruta y es feliz sin hacer dano a sus semejantes. Ambos extremos son tan posibles, como el gran grupo de gente materialmente pobre y desgraciada, y materialmente rica e infeliz.

Si ambos extremos y los puntos intermedios forman parte del mismo conjunto, la humanidad, ¿Que nos queda?

Quizas, que la felicidad es independiente de lo que tenemos o nos falta. Que la felicidad, por topico que resulta, no pasa obligatoriamente por lo que haces o tienes, aunque puedan ayudar.

La felicidad depende de la actitud, de la capacidad de apreciar cualquier acto, cualquier cosa. De vivir intensamente ese chispazo que es el momento presente, y no abandonarlo por lo que fue o lo que podria ser. De disfrutar este momento y sonreirle. Y de sonreirte a ti mismo.

Y despues de esto, es sencillo sonreirle a los demas.

Namaste

martes, octubre 06, 2009

A.B.C. (Annapurma Base Campament)












Ya he vuelto del campamento base de Annapurna. Me he tomado un dia de descanso tras incontables subidas y bajadas de las montanas, y pronto, en este final de viaje, pasare por Lumbini, para visitar el lugar de nacimiento de Gautama Buda.

El viaje ha sido duro. Subidas y bajadas continuas por valles y montanas, que casi clavaban la vista a las botas, impidiendo disfrutar del paisaje de los himalayas. Tes y galletas, sopas de fideos reparadoras entre tramo y tramo. Arroz y algo de lectura o conversacion cada noche, antes de dormir agotados. Subir de un terrible tiron mas de 1500 metros entre las nubes para al amanecer, descubrirse en medio de la gloria de las titanicas montanas.

Todo apasionante, intenso, hermoso, incluidas la lucha con la fatiga, la frugalidad de los refugios o la sonrisa de las gentes.

Pero tambien, siento hoy en un dia de descanso y lluvia, innecesario.

Cuantas cosas hacemos porque "creemos que necesitamos hacer" y luego son solo creencias? No reniego de este viaje, planeado con tanta antelacion, ilusion y esfuerzo, pero para vivir y ser feliz solo hacen falta unas pocas cosas, un camino que recorrer, sol y alimento, un lugar al que regresar, y por supuesto amor.

Todo lo demas, aventura, juguetes, logros, o ilusiones, son solo adoquines en el camino.

La semana proxima volvere a Espana. Y deseo disfrutar mi vida "normal",tanto o mas que de estas vacaciones.

viernes, septiembre 25, 2009

Fiestas y vacaciones



















Estos dias son la fiesta nacional de Nepal. Eso significa que durante diez dias no hay cole, la gente esta comprando febrilmente regalos y por la alegria y ruido que se masca en el aire, es como si fueran Navidades.

Pero ojo, no las navidades cmercialemente depresivas que padece el 40% de los espanoles, sino las que teniamos de ninos. Desfiles por las calles, sonrisas, sonrisas, alegria. Tambien hoteles cerrados, autobuses repletos y una dinamica energia que te puede dar dolor de cabeza.

Me he traido mi nueva camara, una ricoh 200 que saca unas fotos estupendas, pero tras tres dias de templos, estupas, altares, pagodas y demas iglesias, solo tengo unas pocas fotos que me gusten. Una es la de arriba. Porque la sonrisa que llevaban hoy casi todos los crios en el primer dia de vacaciones era altamente contagiosa.

Es facil sonreir en ocasiones, y muchas mas veces lo es olvidar hacerlo. La diferencia, se nota en el ambiente.

jueves, septiembre 24, 2009

Examenes, viajes y normalidad


















Doctor, me siento normal... ?eso es grave?

Pues eso, que me siento tremendamente normal, cotidiano. He terminado los examenes, aprobando lo suficiente para terminar pronto, pero con una matricula bastante onerosa para este nuevo curso, en que acabare fisio y empiezo enfermeria.

Estoy absolutamente mudado con mi novia. Absolutamente por haber montado por fin unas enormes librerias billy de ikea, y haber metido todos los libros en su sitio. Fue un dia dificil que se ha fijado indeleblemente en mi memoria, pero ha quedado genial.

Y ahora, para celebrar que sigo vivo pese a todo, me he marchado a Nepal. Prisas de ultima hora, 30 horas entre aviones y aeropuertos, y aqui estoy. Kathmandu es interesante y a ratos hermosa, una version pulida y abarcable de la india. Como dicen ellos, parecido, parecido, pero diferente.

Pero me siento normal. Con muchas ganas de marcharme a las cercanias del Annapurna, la verdad, pero muy, muy normal, muy poco emocionado por todo lo que ocurre.

Sera grave? Sera bueno? No lo se, no es una muestra de ninguna iluminacion, porque sigo preocupandome en ocasiones, tengo un ego como casi todo el mundo -excepto buda y cuatro iluminados mas- y me queda mucho por vivir.

Sea como sea, sigo bien.

Normal.

jueves, septiembre 03, 2009

36























El treinta y seis (36) es el número natural que sigue al 35 y precede al 37. Tres docenas de huevos son 36 huevos fritos, demasiados para mi colesteros. XXXVI en los tiempos de Roma.
100100 para Bender, que cuenta en binario.
Es el número atómico del Kriptón, el gás que siempre me recordua los tebeos.

Y son los años que cumplí ayer. Un dia extraño, a caballo entre dos turnos de guardia, un examen muy esperado y una tarde de lujo no haciendo nada con mi amor. No hubo tarta ni velitas, aunque si felicitaciones y algún regalo.

Como lo de los 36 es una modelización mental, modelaré en mi cabeza una alarma para cuando salga de los examenes. Entonces juntaremos a los amigos y celebraremos algo, que estamos vivos, y que también merecen la pena las fiestas de no-cumpleaños.

viernes, agosto 21, 2009

Desconectado
















Regreso.

Regreso a este blog, y es que en algún instante de estos meses veraniegos me he marchado. Todo ocurre por necesidad, y los intensos cambios en mi vida – irme a vivir con mi novia y compartir mis dias con alguien, más examenes, trabajo y viajes- han hecho que alguien que disfruta tanto la soledad como yo pague un precio más alto del habitual para tener una parcela privada.

No lamento el precio ni haberlo pagado. Pero tras el comienzo de estos extraordinarios tiempos, vuelve septiembre y es necesario recuperar una cotidiania sostenible. Encontrar un hueco para todo, para todos los aspectos que conforman mi vida, amigos, aficiones y obligaciones. Poner todas las patas de la mesa en el suelo y buscar papel para calzar la que cojee.

Todo es más natural y sencillo si no se piensa demasiado. Así que ... ¡Alehop!

Ya estoy aquí. He vuelto... de momento.

lunes, junio 29, 2009

Estamos en el mejor de los mundos posibles






































"...No se puede hacer a la gente feliz por ley. Si le dijeras a un puñado de gente hace doscientos años: "¿Serías feliz en un mundo en que los cuidados médicos fueran ampliamente disponibles, las casas estuvieran limpias, te trajeran la música, las vistas y las comidas de todo el mundo a casa a bajo precio, viajar incluso 200 km. fuera fácil, el nacimiento no fuera normalmente fatal para la madre o el niño, no tuvieras que morir de caries y no tuvieras que hacer lo que te dice el cura", pensarían que estabas hablando de la Nueva Jerusalén y dirían: "Sí"....
-- Terry Pratchett,

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Este es el mejor de los mundos posibles. Si fueramos capaces de hacerlo mejor, lo hariamos, seguro. Pero mucha gente cree que ya lo está haciendo bien, pienses tu lo que pienses. Opinan que que el mundo es así, con todos los desconchones. Y mientras suficiente gente no cambie de opinion, seguirá así.

Tampoco es cosa de salir a la calle con parcantas e intentar convertir a los errados, porque... ¿que piensas tu de la gente que sale a la calle con parcantas o intenta convencerte de lo que ellos piensan y tu no...?

Por mi parte, lo hago lo mejor que puedo. Quizás si fuera tu podria mejorar o empeorar, pero soy yo. Y tu eres tu. Al final este partido como siempre fue, se juega en casa.

jueves, junio 25, 2009

Volver al Camino





















Este jueves regreso al Camino.

De todos los caminos posibles, al de Santiago. Es un retorno breve, menos de una semana, pero muy deseado. Arrancaré en Fromista y espero llegar más lejos de León antes de volver el martes a la vida habitual.

Siempre es diferente ir que venir, y mientras que la primera visita fue más larga y un proyecto excitante, ahora es como visitar un viejo amigo. La fecha se ha ido retrasando con los exámenes y las vueltas de mi propio sendero, y tras algún momento de duda, pensar en volver al Camino me emociona sutilmente.

Visitaré a un amigo peregrino de aquellas tierras, volveré a preparar una mochila más sencilla y completa que la anterior, y caminaré durante unos dias bajo el cielo.

La idea básica del camino sigue allí. Una vida -temporal- distinta, más sencilla, en la que los origenes diferentes de cada viajero se atenuan bajo el cotidiano caminar, descansar y volver a caminar. El Camino, aunque suene a cursi o incluso falso, es una experiencia tan dificil de explicar a los que no lo han hecho, como de los colores al que no puede ver.

Vuelvo el martes, espero que con la buena cara que da el esforzarse todo el dia bajo el sol y descansar sobradamente, sin más preocupación que la de disfrutar cada paso del camino.

Hasta entonces, un abrazo


martes, junio 23, 2009

CUANDO LOS NIÑOS LEEN FANTASÍA

































El siguiente artículo de Terry Pratchett está fechado
en 1994, pero creemos que sigue igual de válido quince
años después. El original en inglés puede leerse en
http://www.concatenation.org/articles/pratchett.html

Existe un sentimiento que, en mi opinión, solo se experimenta cuando
se es un niño y se descuben los libros. Es una especie de burbujeo.
Te entran ganas de leer todo lo que se haya imprimido antes de que se
evapore.

Yo tuve que trazar mi propio mapa para este territorio sin cartografi-
ar. Desde dirección llegaba el mensaje de que sí, los libros eran bue-
na idea, pero lo cierto es que no recuerdo que nadie me diera ningún
tipo de consejo. Tuve que valerme por mí mismo.

Ahora se me empieza a considerar un escritor para gente joven. Los
profesores y los bibliotecarios me dicen: "Tus libros son muy popu-
lares entre los niños que no leen". Creo que se trata de un cumplido,
solo que me gustaría que lo expresaran de otra forma.

Los mencionados bibliotecarios me cuentan que lo que los niños leen
por gusto, en lo que de verdad están dispuestos a gastar dinero, es
en fantasía, ciencia ficción y terror; y dicen que, si bien elevan
sus plegarias en agradecimiento porque los niños lean cualquier cosa
en esta era electrónica, ese hecho les preocupa.

No debería.

Hace poco hablé con un profesor que me había invitado a dar una char-
la en su escuela. Estaba teniendo problemillas con el jefe de estu-
dios, que consideraba la fantasía como algo de dudosa moral, irrele-
vante en el mundo de los años noventa y escapista.

¿De dudosa moral? A grandes rasgos, casi toda la fantasía se aproba-
ría sin problemas en un hogar de la época victoriana. La moralidad
que tienen la fantasía y el terror es, en esencia, la moral estric-
ta del cuento de hadas. Degollan al vampiro, tiran al alien por la
esclusa, derrotan al malvado señor oscuro y (tal vez sufriendo al-
gunas pérdidas) triunfa el Bien. No porque disponga de mejor arma-
mento, sino porque tiene a la Providencia de su parte. Vengan las
hordas de trasgos, vengan los terribles desafíos ambientales, vengan
las babosas mutadas gigantes si no hay más remedio, pero venga tam-
bién la Esperanza. Puede ser una esperanza frágil fruto de las fuer-
zas de flaqueza, un espadón arturiano en el ocaso, pero sepamos que
no estamos viviendo en vano.

Puede que la literatura clásica de fantasía ponga a los niños en
contacto con lo oculto, pero lo hace de una forma más sana que lo
que de otra forma ocurriría en esta sociedad nuestra, tan extraña.
Si te hablan de los vampiros, es bueno que al mismo tiempo te hablen
de las estacas.

Por lo que respecta al escapismo, no tengo demasiados problemas con
la palabra. El escapismo no tiene nada malo. Lo que se debe consi-
derar, sin embargo, es de qué se escapa y hacia dónde.

Cuando era un lector afectado por la sed repentina, el primer lugar
al que escapé fue lo que entonces se llamaba el Espacio Exterior.
Leía mucha ciencia ficción, que como he dicho es solamente un sub-
conjunto de la fantasía creado en el siglo XX. Y en términos estric-
tamente literarios, buena parte de ella era malísima. Pero la mente
humana posee una saludable tendencia natural a despajar lo bueno de
la basura. Lo que me ocurrió a mí fue que la literatura escapista
me permitió escapar hacia el mundo real.

¿Irrelevante? La primera mención que encontré a la antigua civiliza-
ción griega fue en un libro de fantasía. Pero en los años cincuenta
la mayoría de colegios enseñaban historia de la siguiente manera: es-
taban los romanos, que tenían muchos baños, construyeron algunas ca-
rreteras y se fueron. Luego hubo un montón de trabajo indigno y pe-
nalidades hasta que llegaron los normandos y empezó oficialmente la
historia.

También dábamos ciencia... más o menos. Yuri Gagarin daba vueltas por
encima de nuestras cabezas. No recuerdo que nadie del colegio lo men-
cionase jamás. Ni siquiera recuerdo a nadie diciéndonos que la cien-
cia, contrariamente a lo que nos habían hecho creer, no era aquello
de trastear con imanes y productos químicos, sino una forma de mirar
el Universo.

La ciencia ficción no paraba de mirar el Universo. No me disculparé
por haberla disfrutado. Vivimos en un mundo de ciencia ficción. Tres
kilómetros hacia abajo y nos freímos, tres kilómetros hacia arriba
y nos cuesta respirar; y hay una posibilidad pequeña pero importante,
dadas sus consecuencias para nosotros, de que en los próximos mil
años se estrelle contra el planeta un cometa grande o un asteroide.
No me lo invento. No me quita el sueño. Pero averiguarlo con solo
unos trece años te abre un poquito los ojos. Para empezar, pone al
acné en su sitio.

Esos otros mundos de allá fuera, del espacio, me hicieron interesar-
me por este de aquí abajo. Hay un paso mental pequeño de los viajes
temporales a la paleontología, de la fantasía de espada y brujería
a la mitología y la historia antigua. La verdad es más rara que la
ficción; no hubo nada en la fantasía que me cautivase tanto como le-
er la evolución de la humanidad: protobabosa, reptil, ardilla bambú,
graduado en arte de Oxford o Cambridge y, finalmente, mamífero capaz
de emplear utensilios. Encontré por primera vez palabras como "eco-
logista" o "sobrepoblación" en libros de ciencia ficción a finales
de los cincuenta y principios de los sesenta, mucho antes de que se
pusieran de moda.

También conocí la palabra "neotenia", que significa "permanecer jo-
ven". Es una cosa que los humanos hemos desarrollado hasta conver-
tirla en rasgo evolutivo. Los otros animales tienen de jóvenes gran
curiosidad por el Mundo, flexibilidad en sus reacciones y una capa-
cidad para el juego que pierden a medida que crecen. Como especie,
nosotros las hemos retenido. Como especie, nos tiramos el día metien-
do los dedos en el enchufe del Universo para ver qué pasa. Es una
característica que puede salvarlos o matarnos, pero vaya si no
es lo que nos hace ser humanos. Prefiero acompañarme de gente miran-
do a Marte que de gente mirando el ombligo de la humanidad. Los
otros mundos son mejores que la pelusa.

Por tanto, no nos asustemos cuando los niños leen fantasía. Es el
abono de una mente sana. Estimula los nodos inquisitivos, y existen
pruebas de que una vida fantástica interna es tan buena y necesaria
para un niño como lo es un suelo rico para una planta. Por las mis-
mas razones aproximadamente.

Saludo a la fantasía como la dieta apropiada para el alma en creci-
miento. En ella está toda la vida humana: un código moral, un senti-
do del orden y, en ocasiones, cosas verdes y gigantescas con dientes.
Hay otros libros que leer, y espero que los niños que empiecen con
la fantasía los lean. Yo lo hice. Pero todos hemos de empezar por
algo.

Uno de los novelistas más famosos de principios de siglo fue G.K.
Chesterton. En su época se atacaba a los cuentos de hadas por casi
los mismos motivos con que ahora, en algunos colegios, se prohíben
de forma encubierta los libros que llevan la palabra "bruja" en el
título. Él dijo: "Se condena a los cuentos de hadas porque dicen a
los niños que hay dragones. Pero los niños siempre han sabido que
había dragones. Los cuentos de hadas dicen a los niños que a los
dragones se les puede matar".

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Terry Pratchett, 1994
(Traducción: Manu.)