viernes, mayo 15, 2009

El precio de la felicidad


















Para un pesimista no hay mayor castigo que ver cumplidos todos sus deseos. Al tiempo, es un regalo, porque su respectiva de que este es el peor de los mundos posibles se reforzará con el inevitable reves que sufrirá su fortuna poco después.

Para un optimista auténtico, ya se han cumplido buena parte de sus deseos, y cada una de las cosas que ocurren son la confirmación de lo bueno que está por llegar. Y si ocurre lo que sueña, no se arredrará y saldrá a disfrutarlo con toda naturalidad.

Entre ambos me encuentro yo, cada dia más lejos del primero y no se si cerca del optimismo o simplemente andando al ritmo que me dejan mis pies. Si que he vivido este tiempo la bendición - o prueba- de ver cumplido uno de mis deseos, y me he dado cuenta que la infelicidad es un territorio más facil, conformista y menos necesitado de coraje que la felicidad.

La infelicidad es cosa de burocratas, solo firmas, o sea, abres el ojo y está alli, como una chaqueta mal colgada o los restos de la cena de antes de ayer. No hay que hacer nada más. La felicidad necesita el valor diario de creer que la mereces, de disfrutarla, y de seguir caminando para compartir camino con ella.

La infelicidad hastia, pero no fatiga. La felicidad exige vivir, estar presente para no ajarse y perder su valor.

Así estoy yo. Tengo la mejor compañera posible en ese camino, y aunque a veces me aturde tanto vivir que no llego a escribir ni en este blog ni en ninguna parte, es lo que habia deseado, lo que deseo, y lo que - mientras me lo crea y lo desee- me merezco. Algunos dias es facil y natural, otros debemos luchar contra el miedo o el conformismo. Siempre merece la pena.

Animo y si veis la oportunidad, sed felices. No sabemos cuanto tiempo ni la felicidad ni la gente la que queremos van a compartir nuestros caminos.

8 comentarios:

Susana dijo...

En ello estoy también, Ashbless. Y tienes toda la razón del mundo (y un poco más) al decir que la felicidad supone más esfuerzo que la infelicidad. Al fin y al cabo, hay que luchar por conseguirla, mantenerla, y en el caso de algunos, por compartirla. Eres uno de esos que la comparten a través de entradas como la de hoy. Por ello te doy las gracias.

Abrazos pretos.

Suldu dijo...

Pues, si el motivo de que no te podamos leer casi por aquí es el citas, bienvenido sea. Seguiremos tu consejo y trataremos de ser felices siempre que podamos.

Un abrazo muy muy fuerte.

Luis Eduardo dijo...

Amigo!

tanto tiempo... ayer te recordaba, y fue gracias a la ocación de abrazos gratis! un grupo de chicas y chicos dispuestos a poner fin a un día de refrescante aire marino, con qué mejor que un abrazo... fue genial...

espero estes muy bien, te deseo lo mejor en todo...

un abrazo afectuso y mucho éxito!

Ashbless dijo...

Un fuerte abrazo Susana. Que no pierdas ni el coraje ni la lucidez, y sigas en ese camino que no termina en ninguna parte.

besos

Ashbless dijo...

Una de las razones fundamentales. La otra es la gestión del tiempo, tema que me lleva de cabeza ultimamente.

un abrazo

Ashbless dijo...

Para ti también Luis Eduardo. Es hermoso que la gente se abrace, porque sí.

sigue cuidándote amigo. Un abrazo para también.

verde dijo...

Caigo aquí, un día en que la tristeza me desarma. La felicidad se me escapa, porque alguien se queda sin luchar por ser feliz, y prefiere sostenerse en un mundo en que no debe esforzarse tanto por no serlo, y no soy precisamente yo.
Y de todos modos no lo concibo. Explíquenme el quedarse con menos por no hacer un poco más. Cuántas vidas tenemos? Sí, lo sé, el cansancio agobia y agota muchas veces, me ha sucedido. Pero cómo dejas a quién dices amar por cansancio??
Y ahí va la pregunta entonces:
me ama realmente??

Una vida, tenemos una. Y duele hoy.

Shinji dijo...

Hey, verde. Te amo más que a las naranjas. La situación es incontrolable. Eso es distinto.