martes, diciembre 30, 2008

Los juegos del tiempo, de Eduardo Galeano


































Dizquedicen que habia una vez dos amigos que estaban contemplando un cuadro. La pintura, obra de quien sabe quien, venia de China. Era un campo de flores en tiempo de cosecha.
Uno de los dos amigos, quien sabe por qué, tenia la vista clavada en una mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogian amapolas en sus canastas. Ella llevaba el pelo suelto, llovido sobre los hombros.
Por fin ella le devolvió la mirada, dejó caer su canasta, extendió los brazos y, quien sabe cómo, se lo llevó.
Él se dejó ir hacia quién sabe dónde, y con esa mujer pasó las noches y los dias quién sabe cuantos, hasta que un ventarrón lo arrancó de allí y lo devolvió a la sala donde su amigo seguía plantado ante el cuadro.
Tan brevísima habia sudo aquella eternidad que el amigo ni se habia dado cuenta de que esa mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogian amapolas en sus canastas, llevaba, ahora, el pelo atado en la nuca.

4 comentarios:

Abdoul Hakim al Noury abou Samrah dijo...

Cuando yo era ninô, tenía sueños de tener los pelos rojos y los ojos verdes, como mi padre, pero el tiempo pasó e no me los concedió.
Mis pelos son negros, pero siempre los tengo libres, jamás de otra manera.
Decironme que la persona revela su caracter y personalidad atraves de sus pelos... será verdad?

Ashbless dijo...

Todo nuestro personalidad y nuestro ser se manifiesta continuamente en todas las direcciones.

Nuestras acciones son la más importante de esas manifestaciones, pero también nuestro cuerpo y lo que hacemos con el, expresa el ser que somos.

Eso si, un solo rasgo separado del resto puede parecer contradictorio en ocasiones. Es mejor siempre quedarse con el conjunto.

Esto me recuerda una canción de Battiato, espero que te guste http://www.youtube.com/watch?v=OGBOj4BqlMU

Anónimo dijo...

bonito cuento.
Un abrzo y feliz año compañero.
Ajur

Ashbless dijo...

Un abrazo Ajur. Que disfrutes del año que llega con optimismo y le saques el jugo a todas las jornadas.

Largos días y placenteras noches.