jueves, noviembre 30, 2006

Narciso, Oscar Wilde


















"El hermoso Narciso, cuyo desprecio habia llevado a la muerte a la ninfa Eco, sufrió el castigo de los dioses al enamorarse de su propio reflejo visto en una fuente del bosque.
Consumido por el deseo y la adoración de sí mismo terminó cayendo a las aguas, donde murió..."


Cuando murió Narciso, la fuente de su deleite se transformó de cáliz de aguas dulces en cáliz de lágrimas saladas, y las oréades vinieron llorando por el bosque para cantarle a la fuente y consolarla.
Y cuando vieron que la fuente se había transformado de cáliz de aguas dulces en cáliz de lágrimas saladas, se destrenzaron los cabellos verdes y le clamaron a la fuente diciéndole:
-No nos asombra que de tal modo llores a Narciso, tan bello era.
-¿Pero Narciso era bello? -dijo la fuente.
-¿Quién podría saberlo mejor que tú? —repusieron las oréades—. Nosotras siempre le fuimos indiferentes, mas venía en tu busca, y se tendía en tus orillas y te miraba, y en el espejo de tus aguas reflejaba su propia belleza.
-Pero yo amaba a Narciso —respondió la fuente— porque cuando se tendía en mis orillas y me miraba, yo veía mi propia belleza reflejada en el espejo de sus ojos.


Oscar Wilde

Manchas de hierba, de Calvin & Hobbes

Anoche pusimos estrellas en el cielo



































La vida está llena de imprevistos.

Quien me iba a decir que ayer se cerraria el agujero de mi pecho, que la noche se mojaria con lágrimas, y que ibamos a llenar el cielo de estrellas...

Escucha

miércoles, noviembre 29, 2006

Historia general de las drogas, de Escohotado










El café

La semilla del cafeto contiene un 2 por 100 de cafeína por término medio. Suponiendo que la dosis activa mínima para un neófito ronda los 200 miligramos de cafeína (cantidad contenida, poco más o menos, en lo que hoy se pide en las barras públicas como un largo), puede calcularse que cada kilo de café ofrece cien dosis mínimas aproximadamente.

La familiaridad de todos con este producto excusa comentarios sobre efectos y usos sensatos. Baste decir que junto a las consecuencias mencionadas hablando del té, a la hipotensión y a la gastritis, se añade en el caso del café la presencia de alquitranes cancerígenos. Creo que nunca he tomado más de cinco tazas al día, aunque conozco casos de cafetómanos inveterados, capaces de beber litros, que sin duda dependen de seguir manteniendo esos niveles de administración para no caer en el colapso físico de quienes consumen estimulantes compulsivamente. Calculando que la cafeína posee unas diez veces menos actividad que la cocaína, y que el litro de café concentrado equivale a unos diez gramos de cafeína, esas personas están consumiendo al día dosis equivalentes a un gramo de cocaína, cantidad poco compatible con la salud de casi nadie. Para el neófito, la dosis comatosa empieza apartir del gramo o gramo y medio, absorbido de una vez.

Por los demás, no hay interés institucional en investigar ni el número de sujetos afectados por semejante vicio ni las consecuencias a medio y largo plazo del mismo. No he hallado tampoco en ningún texto oficial de psicofarmacología referencia a la manís del café junto a otras toxicomanías, a pesar de que parece asunto digno de consideración.

En contraste con otros fármacos de energía, la cafeína produce un síndrome de abstinencia en mucho menos tiempo que opio, heroína y barbitúricos. Continuar...

martes, noviembre 28, 2006

FINAL, de Frederic Brown



















El rey, mi señor feudal, está desanimado. Nosotros lo comprendemos y no le culpamos, pues la guerra ha sido larga y amarga y queda un número patéticamente reducido de nosotros, a pesar de lo cual desearíamos que no fuera así. Nos compadecemos de él por haber perdido a su reina, a la que todos amábamos; pero como la reina de los Negros murió con ella, su pérdida no significa la pérdida de la guerra. Pero nuestro rey, que debería ser la fuerza y la energía personificada, sonríe débilmente y sus palabras de supuesto estímulo suenan falsas a nuestros oídos porque detectamos la sombra del temor y la derrota en su voz. Sin embargo, le amamos y morimos por él, uno tras otro.

Uno tras otro morimos en su defensa, en este campo ensangrentado y cruel, que los caballeros han convertido en un barrizal - mientras vivieron; ahora están muertos, tanto los nuestros como los de los Negros -; ¿acaso habrá un final, una victoria?

Lo único que podemos hacer es conservar la fe, y no convertirnos jamás en cínicos y herejes, como mi pobre compañero el obispo Tibault. «Luchamos y morimos, pero no sabemos por qué», me susurró una vez, al principio de la guerra, un día en qué nos encontramos uno junto a otro defendiendo a nuestro rey, mientras la batalla rugía en un lejano extremo del campo.

Pero esto no fue más que el inicio de su herejía. Había dejado de creer en Dios para creer en dioses, dioses que jugaban con nosotros y no se preocupaban en absoluto de nosotros como personas. Lo que es peor, creía que nuestros movimientos no eran realmente nuestros, y que no éramos más que marionetas que luchaban en una guerra inútil. Aún peor - ¡y qué absurdo! -, que el Blanco no es necesariamente bueno y el Negro no es necesariamente malo, que en la escala cósmica no importa quién gane la guerra.

Claro que sólo a mí me dijo esas cosas, y sólo en susurros. Era consciente de sus deberes como obispo. Luchó valientemente. Y murió valientemente, aquel mismo día, atravesado por la lanza de un caballero Negro. Yo rogué por él: Dios mío, acoge su alma y dale la paz eterna; no sabía lo que decía.

Sin fe no somos nada. ¿Cómo podía Tibault haberse equivocado hasta tal punto? Los Blancos debían vencer. La victoria es lo único que puede salvarnos. Sin la victoria nuestros compañeros que han muerto, los que sobre este campo de batalla han dado sus vidas para que nosotros podamos vivir, habrán muerto en vano. Et tu, Tibault.

Y estaba equivocado, muy equivocado. Dios existe, y es un Dios tan misericordioso que perdonará tu herejía, porque en ti no había maldad, Tibault, sino sólo duda; no, la duda es un error, pero no es maldad.

Sin fe no somos...

Pero ¡ha ocurrido algo! Nuestra torre, la que estuvo en el lado del campo de la reina desde el Principio, se abalanza sobre el malvado Rey Negro, nuestro enemigo. Le ataca... y no puede defenderse. ¡Hemos vencido! ¡Hemos vencido!

Una voz que procede del cielo dice serenamente: «Jaque mate»

¡Hemos vencido! La guerra, este amargo campo, no ha sido en vano. Tibault, estabas equivocado, estabas...

Pero ¿qué ocurre ahora? Hasta la misma Tierra se inclina; un lado del campo de batalla se levanta y nos deslizamos - Blancos y Negros por igual... hacia...

...Hacia una caja monstruosa, y yo veo que es un enorme ataúd en el cual ya yacen muchos muertos...

NO ES JUSTO; ¡NOSOTROS HEMOS VENCIDO! DIOS MÍO, ¿ACASO TIBAULT ESTABA EN LO CIERTO? NO ES JUSTO; ¡NOSOTROS HEMOS VENCIDO!

El rey, mi señor feudal, también se desliza sobre el tablero...

NO ES JUSTO; NO ESTÁ BIEN; NO ES...





FIN

lunes, noviembre 27, 2006

Rishikesh



Rishikesh, allí donde el Ganges sale del Himalaya.

Ciudad santa llena de monasterios para occidentales, profesores de yoga y de música india. De restaurantes, mendigos sagrados y santos que aceptan dinero.

Familias indias de romeria, música y llamas que llevan deseos e ilusiones por el rio, hasta el oido de los dioses.

Y en medio de mi viaje por fín, paz. Solo lo disfruté una semana, pero estuvo muy bien.


Las fotos en Flickr.

jueves, noviembre 23, 2006

Hua Hu Ching 45




















Si corriges tu mente, el resto de tu vida se armonizará.
Esto es así porque la mente es el aspecto que rige la vida humana. Si el río fluye con claridad y limpieza a través del cauce apropiado, todo estará bien a lo largo de sus riberas.

El Camino Integral depende de la disminución, no del aumento:
Para corregir tu mente, confía en el no hacer. Deja de pensar en complicaciones y de aferrarte a ellas. Conserva tu mente desapegada y plena.
Elimina la opacidad y la oscuridad mental.
Mantén tu mente clara como el cristal.
Evita fantasear y deja que emerja tu pura percepción interior.
Calma tus emociones y mora en la serenidad.
No te afanes en la adoración de ídolos, imágenes e ideas, sería como poner una nueva cabeza sobre la que ya tienes.

Recuerda: si puedes cesar toda tu incansable actividad, aparecerá tu naturaleza integral.

Demian, de Herman Hesse































El mes anterior a partir hacia India releí Demian, de Herman Hesse. Es uno de esos libros que fascinan de adolescente, y abren puertas a otras posibilidades. Por otro lado, con 15 años yo no entendí bien a Hesse. Como dice Demian en un momento del libro, todo santo ha sido antes un pecador, y en aquella época no sabia de esas cosas.

Recuperar el libro fue una experiencia, y me encontré en la voz del autor tanto o más que de adolescente. Aquí está un parrafo con el que me identifiqué vivamente.


" En estos momentos tuve una certeza fulminante: cada uno tenía una «misión», pero ésta no podía ser elegida, definida, administrada a voluntad. Era un error desear nuevos dioses, y completamente falso querer dar algo al mundo. No existía ningún deber, ninguno, para un hombre consciente, excepto el de buscarse a sí mismo, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la nieta a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovió profundamente; éste fue el fruto de aquella experiencia. Yo había jugado a menudo con imágenes del futuro y soñado con papeles que me pudieran estar destinados, de poeta quizá, de profeta, de pintor o de cualquier otra cosa. Aquellas imágenes no valían nada. Yo no estaba en el mundo para escribir, predicar o pintar; ni yo ni nadie estaba para eso. Tales cosas sólo podían surgir marginalmente. La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carecía de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad. La nueva imagen surgió terrible y sagrada ante mis ojos, presentida múltiples veces, quizá pronunciada ya otras tantas, pero nunca vivida hasta ahora. Yo era un proyecto de la naturaleza, un proyecto hacia lo desconocido, quizás hacia lo nuevo, quizás hacia la nada; y mi misión, mi única misión, era dejar realizarse este proyecto que brotaba de las profundidades, sentir en mí su voluntad e identificarme con él por completo."

martes, noviembre 21, 2006

Obstaculum






















































































































































































Esta es Obstaculum, una serie de "miradas arcanas a los límites entre lo verdero y lo surreal".

lo he encontrado en Flickr, e inmeditamente estas imágenes me han sugerido una historia oscura y llena de simbolos, en la que cada una de las 7 imágenes;

"El Puente", "El Titiritero", "El Laberinto", "Los Silenciosos", "El Olor","El Observatorio" y finalmente "La Torre" son un episodio entre el dia y la noche, lo evidente y lo oculto.

No sé si encontraré el tiempo para escribir mi historia. Tampoco es necesario, porque simplemente por haberme asomado a estos escenarios, ya está ahí...

Hua Hu Ching 38




















¿Por qué correr en pos de la verdad?

Esta vibra en cada cosa y en cada no cosa, desde la punta de tu nariz.

¿Puedes estar en calma y ver la verdad en la montaña?, ¿en el pino?, ¿en ti mismo?

No creas que la descubrirás acumulando más conocimiento.

El conocimiento crea duda, la duda te hace tener hambre de más conocimiento.

No te puedes saciar comiendo de este modo. La persona sabia se alimenta de algo más sutil: Se alimenta de la comprensión de que lo que tiene nombre nació de lo que no tiene nombre, de que todo ser fluye del no ser, de que el mundo que se puede describir emana de una fuente indescriptible.

Encuentra esta verdad sutil dentro de su propio ser y llega a estar completamente satisfecho. Así pues, ¿quién puede permanecer tranquilo y contemplar el ajedrez del mundo?

Los insensatos siempre están haciendo movimientos impulsivos, pero los sabios saben que la victoria y la derrota se deciden por algo más sutil.

Saben que existe algo perfecto antes de que se haga ningún movimiento.

Esta perfección sutil se deteriora cuando se aprenden acciones artificiales; así pues, conténtate con no alterar la paz.

Permanece en silencio.

Descubre la armonía en tu propio ser. Acéptala totalmente.

Si puedes hacer esto, lo obtendrás todo y el mundo sanará de nuevo.