domingo, febrero 01, 2009

Tao Te King 41, El libro del camino y su virtud y mi camino

Hace unos cuatro años que leo y releo el Tao Te King. Es muy poco tiempo, el justo apenas para entender ligeramente el sentido de estas traducciones del libro de Lao Tze, el viejo maestro.

Digo lo anterior porque es uno de esos libros infinitos, que sorprenden todos los dias, y vueltos a releer mañana o en veinte años, revelarán mucho más de lo que descubriste la víspera. Su lectura es pues un cribar y cernir de arena de rio, que con paciencia y falta de ambición revela las pepitas de un extraordinario tesoro.

Es un libro de comienzo quizás dificil. Algunas nociones -como el no-hacer y el vacio- se revelarán extrañas al lector. Su enfoque es de la búsqueda de la sabiduria y el absoluto desde la sencillez, la humildad y la renuncia a los resultados. Esto hace más dificil su comprensión para nuestra cultura.

Otra complicación es la gran diferencia de las distintas traducciones, entre ellas mismas y respecto del original. Se trata de identificar a un desconocido usando uno o varios retratos a mano alzada, todos diferentes aunque relativos al mismo ideal, el Tao o Camino. Concepto que no es racionalizable ni descriptible, y solo puede ser conocido a traves de la intuición, igual que la alegria o el amor. "El Tao que puede ser descrito no es el verdadero Tao" es el verso con el que comienzan todas las ediciones y resume el libro entero en esas pocas palabras.

Tengo varias traducciones en casa, y suelo la mayoria de los dias repasar alguna de las más simples y por tanto fieles, esperando que la alternancia en las versiones me acercará relativamente al original en chino clásico. De vez en cuando descubro alguna traducción nueva, que me repele o me atrae, como esta de Antonio Rivas.

Estoy regresando aún, y noto esto en como respiro, en como abrazo, en las cosas que digo o en como vuelve a sorprenderme la lectura de este libro extraño pero hermoso. Espero que esta sorpresa sea que estoy entendiendo algo. Al Tao esto no le preocupa. La ansiedad por conseguir las cosas que son inevitables y también las que resultan imposibles e inadecuadas es la más extraña cualidad del ser humano.

Vivir es lo único que tenemos, y viviendo somos lo único que podemos ser, nosotros mismos. Ese es nuestro poder, y esta naturaleza única y personal que respira en cada uno de nosotros, si lo permitieramos, nos depararía todo lo que podemos desear del infinito universo.



41. version de Antonio Rivas

Cuando el fuerte aprende el Tao, lo practica con diligencia;
Cuando el avanzado aprende el Tao, lo practica en ocasiones;
Cuando el débil aprende el Tao, se alegra y ríe;
Aquellos que no ríen no han aprendido nada.

Así está dicho:
Quien comprende el Tao, parece incoherente;
Quien progresa en el Tao, parece fallar;
Quien sigue el Tao, parece vagabundear.

Así la mayor fuerza aparenta vulnerabilidad;
La verdad más brillante aparenta matices;
El carácter más pleno aparenta ser incompleto;
El corazón más fuerte aparenta debilidad;
La Naturaleza más hermosa aparenta inconstancia.

Así el cuadrado, perfeccionado, no tiene esquinas;
El arte, perfeccionado, no tiene sentido;
El sexo, perfeccionado, no tiene clímax;
La forma, perfeccionada, carece de forma.

Así el Tao no puede sentirse ni conocerse:
Transmite sensación y trasciende el conocimiento.


41. version de Juan Ignacio Preciado

Un hombre superior oye hablar del dao,
y puede practicarlo con dedicación.
Un hombre normal oye hablar del dao,
y tan pronto lo conserva como lo abandona.
Un hombre inferior oye hablar del dao,
y estalla en risotadas.
Si no se riera de él, no podría ser considerado como el verdadero dao.
Por eso dice el Jian yan:
"El dao, luminoso, parece oscuro;
el dao, progresivo, parece regresivo;
el dao, llano, parece desigual."
La virtud superior parece como fondo de barranco,
la gloria suprema parece vergüenza,
la virtud omnímoda parece insuficiencia.
La virtud firme parece debilidad,
la verdad esencial parece falsedad,
el gran cuadrado no tiene ángulos.
La gran vasija tarda en elaborarse,
el gran sonido no se puede oír,
la gran imagen no tiene forma,
el dao es grande, pero ningún hombre lo puede designar,
Sólo el dao es capaz de iniciar y llevar a la plenitud.



¿Cual es la mejor versión de las dos? No lo se, probablemente las dos.

Un abrazo

4 comentarios:

Lughnasad dijo...

Realmente resulta increíble la diferencia a primera vista entre las dos traducciones. La primera parece más directa, más comprensible (si me permites emplear la palabra comprensión al hablar del Tao te king); la segunda más barroca, pero simula más real (para un lego).
Pero si nos hundimos un poco en las palabras, las diferencias ya no son tan grandes.
Es el gran problema de traducir un idioma como el chino con un texto tan hermético como este.

Ashbless dijo...

La elección de traducciones y versos fue casi casual. Y no pretendia mostrar diferencias entre traducciones, pero las hay e importates.

La de Iñaki Preciado ganó el premio nacional de traducción, o sea que es buenísima. Pero más dificil.

La segunda es muy sugerente, e incluye muchos conceptos del taoismo como el que un cuadrado se puede perfeccionar a circulo o muchos más... Parece menos fiel aunque es muy rica en significado.

Afortunaddamente ambas nos llevan a lo mismo. ¿cual es mejor?

Quizás la que te aporte más. Pero no descarto aprender a leer en chino.

Un abrazo

Artea dijo...

Ambas tienen su sitio.
Son el reflejo de lo que sus respectivos traductores vieron a través de unos ojos conectados a un cerebro y todo un bagaje interpretativo soportado en una memoria educada en el aprendizaje.

Seguramente habrá niveles para uno y otro caso.

Seguramente habrá momentos para uno y otro caso.

Asi es el Tao.

Si consigues lo del chino, me gustaría leer tu traducción. Vayan mis ánimos para dicho objetivo.

Un abrazo.

Ashbless dijo...

Muchas gracias. Si algún dia controlo el chino clásico, no dudes que la primera cosa que intentaré traducir es el Tao Te King, aunque sea para los amigos.

Efectivamente, cada traducción se realiza a traves de la persona que lo hace. Igual con la lectura, aunque sea de la ersión original en chino clásico.

Un abrazo