miércoles, noviembre 05, 2008

No intentes arreglar...






















Hace un par de años dos buenos amigos me regalaron por mi cumpleaños un aislante autohinchable escandalosamente bueno. Sabian que la espalda me duele tras dormir en el suelo, y lo mucho que me gusta subir a la montaña. Lo llevé a la sierra en mi siguiente salida, y cuando quise usarlo tras ocho horas de agotador ascenso, comprobé que la boquilla estaba rota. Dormí como pude esos dias y lo llevé de vuelta a la tienda más tarde. No conservaba el ticket, y el empleado me confirmó que estaba roto, pero tras decirme que era un aislante muy caro, me explicó que sin factura no podia cambiarmelo.

Con el tiempo me compré otro aislante hinchable más barato, que me resultó inapreciable en salidas largas al monte. El averiado lo guardé, no se porqué. Quizás pensaba que podria arreglarlo, o no encontraba el minuto para deshacerme de el. Pasó un año y volví una noche de un concierto con la cabeza muy despejada. Hice una chapuza con la bici y miré el aislante roto para ver si se podria parchear. Manipulé la valvula y descubrí entonces que la habiamos intentado cerrar por el lado que no era.

Ahora tengo dos aislantes. Uno de ellos de gran calidad. Más de una vez he intuido que todo lo que nos hace falta está siempre presente, disponible si eres capaz de verlo. En este caso, el empleado de la tienda de montañismo y yo habiamos pretendido que la valvula del aislante funcionara como nosotros imaginabamos, cuando el aparato era diferente, y no por ello estaba averiado.

¿Cuantas cosas están bien, y solo las miramos desde un ángulo incorrecto? ¿Cuantas solo necesitan que no intentemos mejorarlas y simplemente las aceptemos como son?

Es más, ¿Podemos aceptarlo como buenos, como lo mejor que tenemos, y dejar de compararnos con los demás y querer ser cualquier otra cosa? Porque te aseguro que siempre podemos aprovechar mejor nuestras cualidades o cuidar nuestra salud, pero nunca seremos el vecino. Solo el vecino del vecino.

8 comentarios:

Lughnasad dijo...

Humm interesante lección del aislante, dicho así puede sonar a pitorreo, pero lo digo totalmente en serio.
Precisamente el capitalismo es justo lo que intenta: crear falsas necesidades, crear aislantes estropeados pero que en realidad están perfectamente. Otro en tu lugar lo habría tirado y se habría gastado la pasta en otro nuevo.
Me resulta gracioso, por ejemplo, esa carrera desenfrenada para comprar el móvil de última generación, si al final casi sólo lo usas para llamar y recibir llamadas.
Un saludo

Anónimo dijo...

Muy bien por el comentario anterior, pero yo me quedo con tus reflexiones finales.
La tan nombrada frase "todo depende del cristal con que se mire" sigue estando de actualidad y la reinventamos en el transcurso del tiempo.Y... con las comparaciones, lo mismo, no dejamos de sufrir con ellas por exceso o por defecto
¿Pero porqué seguimos no haciendo caso de sus enseñanzas? De veras, no lo entiendo.
Un abrazo Miguel.
Amalia

Artea dijo...

Y seguramente no caíste en la cuenta de que un aislante, aún con la boquilla completamente rota, cumple a las mil maravillas no menos de 100 funciones para las que inicialmente no fue diseñado.

Déjalo caer en medio del poblado más necesitado de África y verás como se las encuentran en menos de diez minutos.

Todo esto de la exclusiva utilidad de las cosas para una única función (incluida la mejor navaja multiusos suiza) es un espejismo de la sociedad de consumo.

Nada más que eso.

Supiste esperar a que las cosas sucedieran. Aún sin saberlo. Dejaste que ocurrieran... y ocurrieron.

Lo hicieron en esa dirección. Y podrían haberlo hecho en cualquiera otra, que aún no teniendo ese fin, podría haber tenido un perfecto final. ¿Porqué no?.

¿O acaso solo importa el resultado?

Casi todos los resultados que esperaba obtener tras una meta acabaron decepcionándome. Seguramente porque eran las propias metas las que no eran tales.

Aquellos otros que vinieron sin buscarse, que aparecieron casi sin querer, simplemente al doblar una esquina... han sido los más reconfortantes y los que han dejado las huellas de una dirección que seguir.

Un abrazo.

Calle Quimera dijo...

Me ha gustado tu conclusión final, Ashbless. Las cosas son como son, no como nos empeñamos en que sean, empezando por nosotros mismos. Nos gustaría a veces ver a otro cuando nos miramos al espejo, y no es posible, no es posible ser el vecino con sus muchas cualidades. pero sí es posible ser el mejor vecino del vecino.

Buena lección la que desprendes de ese aislable. Buena no, buenas, son varias... :-)

Besos.

Ashbless dijo...

Por circunstancias he retrasado responder los comentarios a esta entrada. Os pido disculpas.

Lughnasad, es imposible tenerlo todo, ni siquiera tener parte de todo. Por mi parte he renunciado a los coleccionismos, a tener una biblioteca "decente" o a consolarme comprando cosas.

Pero si que me compré otro aislante antes que saber que el bueno estaba bien. Este adicional se lo he regalado a una pareja de amigos montañeros. La verdad es que mi espalda ha agradecido estar siempre protegida.

Pero es una pena que una locura tan grande y destructiva como el consumismo sea, no solo un modelo a seguir, sino la base de la economia. Una economia muy estudiada, pero que se desequilibra cada vez que decidimos añadir pollo a la cesta de la compra.

Ashbless dijo...

Querida Amalia, nadie escarmienta en piel ajena. Y a veces necesitamos tropezar doscientas o mil veces con la piedra para aprender algo. Yo por mi parte también funciono así, aunque me esfuerzo en aprender y ver las piedras.

En el caso del consumismo y otros errores institucionalizados es más difícil aún. Luchar contra la corriente y la publicidad solo dificulta la consciencia.

Un abrazo

Ashbless dijo...

Artea, los resultados no son importantes - si es que como los finales, existen-. Pero como los finales, sobresalen del resto y los confundimos con facilidad.

Sobre lo del uso, es cierto, lo aproveche my malamente el dia del estreno - que no supe hincharlo porque lo creia roto- y luego compré otro porque es más facil comprar que saber.

Menos mal que ha habido suerte, y se ha aprendido algo por el camino.

Ashbless dijo...

Avalon, muchas gracias por tus palabras. Al final todo es el mismo hilo, el mismo cuento, no hay principios ni finales, y no se si esto es por el aislante, la lección, o lo duro que es el suelo de la montaña. Pero aquí etamos, andando todos para intentar aclararnos, o al menos, entendernos.

Un fuerte abrazo para ti y para tu compi.