viernes, noviembre 14, 2008

A traves del tiempo




















Estamos a prueba. Continuamente. 

Si un dia dejamos de comer, de beber o respirar, también dejaremos de pagar impuestos. Si no vamos a trabajar, perderemos el empleo. Si no nos maqueamos y salimos de calle, quizás hasta perdamos la fama de guapos.

Nada es permanente. Nada persiste, y al final, tampoco podremos llevarnos nada. 

Esta noche he hecho limpieza. He sacado los viejos juegos de sábanas donde me encontré con amores que eran nuevos. Toallas que secaron los sudores de esfuerzos pasados. Y esas ropas que le sentaban tan bien al extraño que fui.

Es cosa de hacer espacio. A nuevas sábanas, a camisas que aún no he elegido y a toallas de colores más vivos. Un hueco para que pueda llenarse con cosas y gentes nuevas, y así cambiar mi vida lo justo, para que pueda continuar.

He tenido un par de noches de guardia, he bordeado una recaida en mi salud y verificado también que solo estamos libres de los malos hábitos en tanto nos cuidemos de ellos. Mientras, son las tantas de la madrugada y no tengo sueño. Madredeus desgasta con notas suaves la distancia a la mañana, y no me apetece estudiar. Si no estudio ni voy a clase ¿soy un estudiante? Si dejo de pensar y me voy a la cama ¿seré un sueño?

No lo sé. Solo podemos hacer una cosa cada vez, y la mayoria cobran pleno sentido después, cuando ya no las tenemos presentes. Mientras espero que se llenen los huecos de mi vida para el amor, el sueño, los logros, estoy aquí sentado, escribiendo algo que significa una cosa al escribirla, y otra distinta ahora, que la lees tú.