domingo, agosto 13, 2006

Nadir



























-¿Notas la vibración del aire, Paul?
El muchacho era muy joven, quizas no reconocia una pregunta retórica o solo era concienzudo. De cualquier modo se giró, recorriendo el horizonte con los ojos cerrados.
-Se nota como tensión. Dijo con su voz más seria.
-Es un nudo a punto de ceder, o un hueso que va a encajar.
Lo pensó un momento y continuó con una sonrisa en los ojos pálidos.

-La ciudad es un din0saurio a punto de echar a andar...

El cuento que jamás fue escrito


Bueno, pues eso. Por un lado todo está supertranquilo, pero me trepan sentimientos de expectación por las tripas.

Estos dias ya me estoy rindiendo en paz a la secuencia, a la repetición de los turnos.

Se como el bambú que se inclina bajo el viento sin romperse. O algo así...

Hoy de mañana no habia nadie en la calle. Miento, justo al llegar al trabajo ví dos coches cogiendo la rotonda de la gasolinera. Pero despues de cruzar media ciudad y las afueras, tienes que ver a alguien.

Aunque sea un Domingo a las ocho menos cuarto, afortunadamente no todas las personas pensamos igual, y mucha gente entra o sale de trabajar, vuelve de pasear el perro o tomarse copas o simplemente le gusta madrugar.

Hoy, domingo mañanero del puente de agosto, todo el mundo parece haber coincidido en quedarse en la cama o desertar de la ciudad. Si un sábado por la tarde en rebajas es el cenit del barullo y la masificación, esto es el nadir. La soledad casi completa. Como en las películas postapocalipticas.

Supongo que por eso agosto es un desierto en sentido amplio. Ausencias, paralización, una pizca de olvido...

Pero Septiembre, setiembre, está detras de la puerta. Y va a ser un momento de regreso, cambio, algo de locura de carnaval...
Examenes a porrillo, viajes, trabajo, estudios y el futuro en general.

Ahora está todo tranquilo, pero no os hagais ilusiones.

¿Lo habeis oido?

Se va a mover...