martes, septiembre 05, 2006

Literatura, de Julio Torri

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

FIN

2 comentarios:

sonia dijo...

Bonita historia y además llena de optimismo.

Ashbless dijo...

Si. Una joya en muy pocas líneas.

En cierto modo y sin ponerme espeso, todo es semejante y cercano. No hemos descubierto el polo norte, pero nos hemos atrevido a cosas que parecieron imposibles. Quizas no hemos sobrevivido a un tifón, pero seguro que hemos vivido uno en nuestro corazón.

Y si ya hemos hecho en el fondo tantas cosas,

¡Todo es posible!