lunes, abril 10, 2006

Fin de semana y la "ultima partida"

Este fin de semana ha sido estupendo, aunque cansado. He asistido a un curso de tantra, y trabajado bastantes horas. No he tenido mucha carga de trabajo, pero los turnos nocturnos de doce horas dejan huella.

La compensación es entre otras cosas que voy a tener varios dias libres y que me he quitado algo de estress, que se me habia filtrado en el trajin diario.

Tambien he empezado la relectura de "La ultima partida", una novela sorprendente y ambiciosa -y apasionante- de Tim Powers. Por cierto que leyendo he encontrado unos parrafos que dedica a la California de los 80, pero que me parecen aplicables a la Murcia de nuestros dias.


"Crane apoyó su frente un poco sudorosa sobre el frío cristal de la ventanilla, y comprendió que debía de haber pasado mucho tiempo desde la última vez en que había viajado por aquella autopista. Recordaba haber visto enormes campos de judías y fresas irrigados mediante rociadores automáticos extendiéndose hasta perderse de vista a cada lado, pero los campos habían sido sustituidos por "Auto-Centros Comerciales" y gigantescos edificios de cristal color bronce sobre los que se leían nombres como unisys y wang, racimos de bancos y relucientes apartamentos recién edificados y hoteles que se apelotonaban alrededor de la masa de mármol, claraboyas y helechos del centro comercial Plaza Costa Sur.

Estaba viajando por un condado de Orange1 donde ya no había naranjos, una región conquistada por los promotores inmobiliarios que la habían vuelto estéril al mismo tiempo que la convertían en fabulosamente valiosa, y la adinerada complacencia de toda aquella zona parecía excluir por definición la presencia de personas como él y Arky de forma tan implacable como había acabado excluyendo a los granjeros.

- Trajes de tres piezas -gruñó Mavranos después de haber apartado la mirada durante unos momentos del tráfico que se movía por delante de ellos-. Se... -Hizo una pausa para tomar un sorbo de cerveza-. Se reproducen. Las autopistas están atascadas la mitad del tiempo, no puedes hacer ejercicio porque la atmósfera es irrespirable y no puedes comer el pescado que capturan en la bahía, y nadie que esté dispuesto a hablar contigo o conmigo puede permitirse el lujo de comprar una casa a pesar de que los malditos trajes de tres piezas han aplanado todas las viejas colinas y cañones con sus malditos artefactos... ¿Te has dado cuenta de que esos tipos no hacen nada? Todos son intermediarios... Venden cosas, son agentes que manejan cosas, empaquetan cosas, anuncian cosas o especulan con las cosas.

Crane sonrió débilmente sin apartar la cabeza del cristal de la ventanilla.
- Algunos de ellos tienen que fabricar cosas, Arky.
- Supongo que sí..., pero no tardarán en ser aplastados. Los trajes de tres piezas de los que te hablo están creciendo y se reproducen continuamente a expensas de todo lo demás, incluso de algo tan sencillo y tan antiguo como la tierra y el agua."


La novela es un vertiginoso relato con el conflicto de fuerzas cosmicas, el rey pescador, los arcanos del tarot, Las Vegas, y sobre todo del poker y los juegos de azar...

1 comentario:

Carlos Rodríguez dijo...

Desde luego Tim Powers, al que no tengo el gusto de conocer, perdonad mi incultura, o era de Aljucer o tuvo una visión: Ese parrafo como tú bien dices se puede trasladar a la Murcia de hoy donde la política de ladrillo y cemento gobierna a sus anchas.

Saludos