viernes, abril 25, 2008

Intoxicado de cielo


















No lo suelo recordar, pero el cielo está siempre ahí, en todas partes. Puede estar oculto por el techo, por arboles o edificios. Puedes tener los ojos cerrados, o sentirte tan atado al suelo que tu mirada permanezca fija en el asfalto o el polvo.

Un dia o una noche, por alguna casualidad, la mirada se alza y permanece libre para poder ver lo que no es inmediato, lo inutil. Lo imprescindible, como el cielo.

El otro dia comencé a subir a la universidad en bicicleta. El camino sigue un buen rato la orilla del rio Segura, escasa de agua pero aún verde. En el horizonte veo indicios de colinas, pueblos lejanos, algunos edificios que extienden la ciudad más lejos. Por encima del horizonte, llenándolo todo, el cielo.

Cielo azul, con algunas nubes que reafirman ese color casi olvidado. Cielo inmenso, que se extiende en todas direcciones. Casi media hora de cielo. Mires donde mires está allí. Inagotable, inposible de medir, de cruzar o entender.

Tras esta inmersión de azules e infinitos la mente se detiene, porque no puede comprar ni cortar ni vender. No hay comparación exacta ni principio ni final. Solo el cielo, el sol, algunas nubes que viajan sin destino. La cabeza se detiene poco a poco, por lo infructuoso de su labor.

Y quien baja al poco de la bicicleta es otro, más sencillo. Por un rato.

6 comentarios:

Calle Quimera dijo...

Creo que alguien dijo que tendríamos que mirar más veces el cielo y menos el suelo.Que posiblemente allí sería más fácil encontrar respuestas.SALUD¡¡¡

Luis Eduardo dijo...

Por mirar el cielo un segundo, un segundo de escape a esta realidad, a mi realidad, me trataron de lo peor delante de todo el curso, incluso de que no tenia cojones,lo peor es que ese alguien del que vinieron esas tan reconfortantes palabras para los días complicados que estoy pasando, no es nada mas ni nada menos que mi profesor de Teoría de las Normas...

Ashbless dijo...

Que alegría, Calle Quimera, que volváis por aquí.

Son palabras hermosas. Aunque hay que pisar con seguridad en la vida, sin sueños no somos nada.

Un abrazo

Ashbless dijo...

Estimado Luis Eduardo, siento lo que me dices.

El respeto es una de las cosas imprescindibles para mí. Y considero que cuando alguien - y más un profesor- intenta humillar a otra persona, a quien realmente degrada es a sí mismo.

Pero ha tenido que ser un rato muy penoso. No te aflijas más y piensa que es un imbécil que no tiene cojones a tratar a los demás como realmente merecen. Alguien así no merece la pena.

Animo y que estos dias transcurran del mejor modo. Han de llegar de todos los colores, y tras lo malo, siempre llega lo bueno.

Un abrazo

Animo

Calle Quimera dijo...

Sí que es imprescindible el cielo, sobre todo para recordarnos cuántas veces nos ahogamos en pequeñeces, en vasitos de agua, ¿verdad..?

Un besote.

Ashbless dijo...

Si que viene bien. Nuestros problemas son lo contrario a nuestra perspectiva.

Y es que desde el punto de visto adecuado, las cosas son solo lo que verdaderamente son. Cosas.

Un abrazo