miércoles, abril 09, 2008

Resistencia





















¿Os habeis resistido a lo razonable?

A ir al médico cuando duele algo, a dormir cuando tienes sueño, a parar cuando estás agotado...

A escuchar a los que te quieren, a reconocer tus errores, a hacer la colada.

Aquí el tate ha pasado dos dias arrastrando algo de sueño, llegando tarde por la mañana a las prácticas y no haciendo siesta porque sí. En lugar de acostarme temprano he compartido ratos estupendos con mis compis de piso, visto la tercera temporada de Doctor Who y otras cosas que molan, pero que podian hacerse en otro momento. ¿Por qué?

Porque no queria soltar el control, no queria parar. Y eso aún sabiendolo, habiendolo pensado mil veces, hablando y escribiendo de ello...

Hoy he hecho cuarenta minutos de siesta. He renunciado al control, a hacer cosas, y me he levantado nuevo.

Es increíble como cuarenta minutos pueden cambiar tu vida. Si yo hago todas estas tonterías, pensando tanto en estos temas, si soy inconsciente y me resisto, puede que te pase a ti también.

Resistirse es a veces mentirse,mirar a otro lado. No reconocer la verdad, engañarse. Dejar que tu mente haga las cosas porque si, porque apetecen. Pero hacerlo sin cabeza. No te digo que controles lo que haces, sino lo contrario, que dejes de controlarlo todo. Que te rindas a la verdad, a tu naturaleza.

Si no te gusta como eres puedes aceptar la verdad y mejorar, o simplemente aceptarte. Pero no te resistas por sistema. Es como una carrera en la que no puedes parar. Hasta que te agotas y llega el desastre.

11 comentarios:

Luis Eduardo dijo...

Hola ashbless,con respecto al tema en si, me he resistido mas de lo normal, mas de lo que un mortal normal o con dos dedos de frente debio resitirce, no es lo mejor no es lo correcto, pero aunque uno sepa o le de mas vueltas al asunto y de como respuesta que no es correcto, uno tiende a hacerlo, por qué, costumbre o terquedad? nose o mejor aun, no quiero ver ni oir la respuesta, me resisto... un abrazo Luis Eduardo...

Coquelicot dijo...

Yo creo que todos los días renunciamos al control, cedemos a nuestros impulsos, aunque sea un momento, aunque luego nos den remordimientos, pero da tanto gustito mientras...yo ahora mismo comiendo tejas de chocolate mientras te leo aunque sé que no debería, que tengo que trabajar, que tengo que comer menos...
Pero luego, el resto del día, sé lo que me toca, y trabajo, y estoy alerta, y asumo mis responsabilidades, las que yo me he impuesto pero también las que necesito para seguir viviendo como lo hago ahora. Y algunas veces, las acepto con orgullo y alegría y otras me pregunto, qué sentido tendrá todo ésto.

Ashbless dijo...

Querido Luis Eduardo, no te fustigues.

He escrito esta entrada sorprendido por ver como la resistencia a lo natural se ha continuado apoderando de mí. Esta es una manifestación del Ego. De esa voluntad redundante y casi autónoma que hay en nosotros y que hace planes que mantiene ocultos.

Puedes luchar contra el ego, pero eso sobretodo le fortalece. Es mejor darse cuenta de lo que ocurre. Entonces, igual que las sombras del armario se convierten en una camiseta al encender la luz, eres consciente de lo que ocurre y es facil superar el bloqueo, sin luchar, igual que la sombra del armario que es una camiseta, dificilmente vuelva a asustarte esa noche.

Un abrazo

Ashbless dijo...

Si que tenemos impulsos, todos.

En el texto me referia no a esos impulsos momentaneos, sino a esas actitudes persistentes que nos llevan al desastre.

Por ejemplo, no hacer la colada por vagancia aunque sabes que tienes un hueco estupendo y que estás quedando sin calcetines, o a levantarte tarde y llegar despues de la hora sistemáticamente al trabajo, o simplemente hacer las cosas mal aunque sabes que puedes hacerlo bien, y que te vas a sentir luego fatal.

En esos momentos no eres tu, la persona que es consciente, quien toma las decisiones. Esa persona consciente es la que trabaja, asume las responsabilidades y se pesa en la báscula.

Quien toma el chocolate es "alguien " que llena una insatisfacción, quizás desconocida para la persona consciente. Puede ser ese niño o niña que aún vive en nosotros y al que no dejamos disfrutar de la vida porque tenemos una imagen demasiado responsable de nuestra existencia, o no aceptamos que nos gusta el chocolate mucho, y le hemos quitado su hueco en nuestra dieta.

Hablo de cosas persistentes, dañinas y de las que no somos conscientes, no de equilibrar el balance de nuestra vida haciendo pequeñas trampas.

HAblo pues de no ver la verdad entera de nosotros y del mundo, y dejar que sea uan parte de nuestro ser la que tome el control absoluto de ese barco inmenso y fascinante que somos nosotros.

Seguro que sabes de otros que tomaron malas decisiones - más que malas estúpidas- en la vida, el amor, etc, que de manera repetida les acabaron haciendo daño, perdiendo lo más importante por prácticamente nada. Esas personas a las que hubieras querido darles un grito, despertarlas un minuto y que arreglaran eso tan fácil de resolver antes que fuera tarde.

Eso quiero decir.

Un abrazo y disfruta el chocolate. Yo me estoy comiendo ahora mismo unas onzas del 85% de cacao.

Lughnasad dijo...

Yo estoy de acuerdo contigo y muchas veces me ocurre lo mismo. En mi caso es por extraactividad en vez de ser por vagancia. Tengo tantas cosas en la cabeza, tantas cosas que me gusta hacer, tantas obligaciones (algunas de ellas autoimpuestas, que por cierto, son las peores) que a veces tienes la sensación de acabar el día absolutamente agotado, pero con ganas de más.

Ashbless dijo...

Sí, Lughnasad, la hiperactividad es otro truco del Ego.

El mio también me lía con actividades varias -puede ser limpiar la casa, escribir en el blog o grabar un DVD para un amigo- antes que dejarme estudiar o meditar, actividades que según parece son una amenaza para él.

Entiendo lo de la meditación, que disuelve las ilusiones, lo de estudiar es menos comprensible, pero claro, si apruebo asignaturas tengo menos con lo que comerme la cabeza...

La extraactividad, como dices, fue una etapa para mí hace unos años. Sufrí una fiebre pro el ejercicio físico, por esas endorfinas que me hacían olvidar lo malo que vivía por entonces, y me metía unas sesiones maratonianas a correr, caminar, o hacer máquinas en el gimnasio. Cuando no era ordenar o limpiar...

Todo con tal de no estar en el sitio justo.

No te dejes, tanto el exceso como el defecto son síntomas de algo que está interfiriendo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Yo tb soy hiperactivo.

Como en una terapia lo reconozco. Fruto de años, diría siglos de exigencia, hijo de padres muy exigentes y muy austeros, mi forma de enfrentarme al mundo, al mínimo éxito personal fue explotar el éxito. Desde entonces no paro. Me va bien, no me quejo demasiado, pero es una escalada de exigencia, cada vez más y más, y terminas siendo muy eficiente y el siguiente paso es exigir a los que te rodean. Yo era muy vago de pequeño, ahora creo que me paso por el otro lado.

Hace ya bastante que no disfruto de una siesta sin despertador, así que aunque no puedo dejar de exigirme de golpe, creo que me he dado cuenta, hay un equilibrio que espero recuperar, ya estoy haciendo avances el la materia.

Un saludo y un cordial a todos.


Ajur.

Nota: Ashbless, tb creo que cuando te abandonas hay un hueco por ahí que no te llena, una insatisfacción como tu dices. Pero ya me conoces y sabes que tampoco creo que el ser completamente inmóvil sea autentico. No se si me explico, es como eso de que nunca te bañaras en el mismo río.

Más saludos a todos.

Ajur.

Ashbless dijo...

Querido Ajur, gracias por encontrar unos minutos para pasarte por aquí.

Me alegra que esa visión tan clara que siempre has manifestado se oriente también a esta parte de la vida. Las escaladas son resultado de una pérdida de perspectiva.

Lo de las siestas sin despertador no creas que es frecuente. Y dormir sin la maquinita acechando tampoco. Y es bastante malo. Es como decidir cuanto vas a comer, sin importar siluego realmente tenias más o menos apetito. Negarle al cuerpo autoridad, independencia, o racionarle las cosas.

Respecto a lode abandonarse tampoco es bueno, es cierto. Son extremos, síntomas de cosas que estan mal. Me gusta que recuerdes a Heraclito. Todo cambia, nada permanece, y lo que quiera perdurar, debe cambiar.

Un abrazo

violetta dijo...

Lo que quiera perdurar, debe cambiar...

Me llegó justo en el momento indicado....

Anónimo dijo...

Basándome en Heraclito.. jem ejm (me perdone), es por lo que me sitúo más hacia el movimiento que a la parsimonia, más hacia la acción que hacia el abandono. Si nos miramos mucho, si meditamos en exceso sobre donde estamos hacia donde vamos y esas cosas ¿que conclusión sacamos? ¿que foto es esa que miramos tanto?, la de hace un segundo?, la de hace unas horas?, y si por el contrario es la foto real es que estamos muy muy quietos. Así que yo le otorgo un valor medido a la meditación estática. Soy mas bien de los de subir una colina un colado y mirar atrás y decir, guau!, y mirar otra vez hacia adelante y decir "para allá voy!". Tb es cierto que a veces disfruta uno sentando se en un valle bonito y mirándose el ombligo y el paisaje, pero ¿cuanto tiempo puede uno estar ali parado?, ¿a cuanta gente vas a ver pasar y tu sigues buscando algo en el valle por el que todo el mundo pasa y disfruta de el pero se van?.

Nada mas, dejo ahí mis reflexiones y me voy al jardín a seguir con mi huerto que estamos en siembra.

Ajur.

Ashbless dijo...

Supongo que cada persona se guisa las cosas para su gusto o su disgusto.

Tu eres un hombre de acción, no lo puede dudar quien te lean ni quien te conozca.
Yo no se lo que soy. Me meneo mucho los últimos años, tras haberme movido muy poco en otros momentos, parece pues que hay algún tipo de cambio o de ciclo.

Caminar a veces permite ver otros paisajes, enriquecerte con otras vivencias. Detenerse puede darte una visión más cercana y verdadera, si tus ojos están abiertos.

Al final todo es válido o puede fallar. Las proposiciones y métodos para la felicidad "avant la lettre" son falsas hasta que no se demuestren. Viajar y equivocarse enseña, pero al final el sabio -como dijo Sabina- no cambia Paris por su aldea.

Si yo fuera sabio...


PD: la naturaleza no espera, no deja de moverse. Aprovecha la siembra y ya invitarás -espero- a algo. Le voy echando ya morro, independientemente de movimientos o éstasis, quien no llora no mama. Besos