martes, octubre 02, 2007

El otro Yo, de Mario Benedetti





























Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo, menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo ante sus amigos. Por otra parte, el Otro Yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó, el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Éste no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero en seguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable”.
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

8 comentarios:

Glauka dijo...

buenísimo!!!!
me ha encantado...

por cierto, tienes unas fotos preciosas, colgadas en Flikcr, muy bellas!!!

Poetas del puerto dijo...

Nos gustaría mucho que nos visitará, pues compartimos tu gusto por Mario Benedetti y la poesía, en general.

Abejitas dijo...

Todos tenemos esa dualidad, somos incluso contradictorios muchas veces.

bahhia dijo...

Precioso blog!
gracias.

Ashbless dijo...

Muchas gracias, Glauka.

Gracias también por visitar las fotos. El mundo es un lugar muy hermoso aunque solo puedo, como todos, percibir una parte de esa belleza. Y aún con la cámara consigo captar solo una parte de esa belleza que alcanza mi ojo.

Pero hay lugar y momentos tan extraordinarios, que aún tras pasar todos esos filtros, más el de la electrónica y el espectador, tienen belleza y capacidad de conmover.

Un beso y hasta pronto

Ashbless dijo...

Poetas del puerto, mis felicitaciones por vuestra página.

No solo contiene poemas sino que está abierta para que podamos visitar a los poetas, encontrar ceratmenes y actos culturales. Y además mostrais una envidiable sencillez, que es de agradecer.


Un saludo

Ashbless dijo...

Muchas gracias bahhia...

Tu blog es muy bonito, lleno de instantes claros y hermosos...

Continua expresándote, por favor.

Besos

Ashbless dijo...

Si que somos complejos, Abejitas...

No sabemos que es lo que queremos, y cuando lo creemos saber, a veces no es más que lo que nos han repetido tantas veces, pero no lo que nuestro corazón necesita.

Conócete a ti mismo, que ponía en el templo de Delfos, y que sigue siendo una necesidad...

Un abrazo