sábado, julio 21, 2007

Una hoja suelta del diario




























(22 de Mayo del 2007)

Hoy es martes. Me he levantado tardísimo.

Tanto que no he subido a la universidad, tampoco he hecho la compra, pero he limpiado la casa. Llevaba retraso en mis obligaciones, y además de cierto dolor en mi lesionado brazo derecho, he sentido la satisfacción de ver la casa limpia. Esta noche cuando llegue todo se habrá perdido, pero el recuerdo de la cocina blanca y despejada, más blanca por el sol que se reflejaba en todas las superficies, no tiene caducidad.

Luego descubrir un libro de Aldous Huxley que debo comprarme "La filosofia perenne", comer, descansar, no haber encontrado un rato para meditar o limpiar mi cuarto -cosas similares- y despues a trabajar.

Ahora que me encuentro más libre, estoy considerando las pistas y elementos que componen el camino que decidí que era importante al poco de iniciar el blog.
Las pistas están ahí, como Wally. El mismo mundo es un libro y tambien hallaremos docenas de los de papel escritos por sabios y visionarios. Incluso en nosotros mismos y las personas que nos rodean podemos encontrar pistas y experiencias de lo que es bueno o lo que es malo.

Sin embargo, la mayoria no tenemos claro que queremos hacer con nuestras vidas o las vivimos como se "supone" que hay que hacerlo. Una gran parte de la humanidad desarrollada sufre estress, depresión, fatiga crónica o simplemente no es feliz. O no le salen las cuentas. La humanidad no desarrollada está ocupada buscando agua y comida.

Cada vez estoy más convencido que es nuestra propia cabeza la que no desea cambios. Lo que se contenta con la irritación de las mañanas, la ansiedad del mediodia y la tristeza de la tarde. Incluso con la soledad que tantos sienten en la noche. Porque si no dejamos de pensar cosas, de darle vueltas al coco, de imaginar cosas, nuestro ego se apaga. La paz tal y como la entendemos es un silencio de la mente, sin dolor ni ansiedad, en el que al hundirnos sentimos una suave pero profunda sensación de felícidad. No es quedarnos muertos o tontos. Es algo diferente, una situacion tan inusual que nos pude dar casi miedo. Tan extrano como puede ser para un huerfano descubrir a sus padres biologicos.

Es un silencio en el que sorpresivamente aparecen dispuestas todas la capacidades con las que contamos todos los dias, pero sin lastres de miedos, angustias, dudas, preocupaciones. Sin tener enemigos intimos que nos hagan dudar, desear inconsciente mente el fracaso o herir a quien mas amamos.

Ese detenerse nuestra cabeza, esa paz que prototípicamente hallamos al mirar las nubes. Que tenemos cuando escuchamos a nuestro cuerpo al tumbarnos en el final del dia, justo antes de poner a los Serrano. Que cuando pescamos o regamos las plantas se asemeja a la meditación o al zen.

Sin embargo para tumbarnos a mirar nubes, o simplemente detenernos un instante, debemos vencer la resistencia de nuestra mente. Dejar de lado por un momento el teléfono, las preocupaciones, lo que no es más importante aunque lo parezca. Y eso es más dificil cuanto más cosas te reclamen, más compromisos, pagos, hipotecas, enemigos, miedos...

Y estos a su vez generan más preocupación, calentamiento de cabeza, miedo, ansiedad, insomnio. Buscamos alivio recordando el pasado, imaginando el futuro. Entonces añoramos lo que ya se fue o sufrimos lo que tememos que venga. Compramos, consumimos. Le damos vueltas a las cosas. Nos agotamos. Necesitamos más para no sentirnos menos...

Pero al final todo es lo mismo.

Una cocina blanca, brillante, unas pocas cosas ordenadas. Preparar un té y un momento de silencio. Ahora mismo no hace falta nada más.


¿Mañana? Lo sabré de verdad mañana.

4 comentarios:

lughnasad dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dices. La mente, nuestro ego, necesita toda la atención del mundo. Es como un pequeño niño caprichoso, que cuando no le haces caso, acaba rompiendo algo para ser el centro de atención.
Por este motivo nos cuesto tanto dejar de oirla, dejarla en paz, aunque sea sólo un ratito.

Ashbless dijo...

No lo habia visto nunca si pero me parece absolutamente acertada la metafora, sobretodo en lo de romper cosas.

La mente, o mejor dicho, esa parte llamada ego es un vigia o secretario que se nos confunde con el barco mismo o la empresa, y nos gobierna aunque seamos precisamente nosotros los jefes...


Un abrazo

Calle Quimera dijo...

Estoy con lo que decís,y además la mente es mentirosa.Disfruta con nuestro miedo,nos manda mensajes constantemente para confundirnos,si nos equivocamos se alegra y se ríe de nuestro pesar.Es una hija de puta. Abrazos.
PD:y NO SOMOS ELLA.

Ashbless dijo...

No lo somos. No.

Un abrazo y si es posible, disfrutad de todos los momentos, vividlos en lugar de pensarlos.

Y traed un poco de silencio y paz por dentro, y sera por fuera tambien.