domingo, diciembre 18, 2005

Dias de fiebre y tv

Sigo enfermo.

Pensaba que estaba teniendo unos coletazos muy alargados del virus digestivo, junto con algo de catarro, pero esto parece un resfriado del oido interno, de esos que tienes mocos por dentro, y se te ponen los ganglios del cuello como rocas. He decidido por fín, ir al médico el lunes. Aunque hoy domingo estoy mejor y esto parece un catarro más normal, sigue visitandome la fiebre al caer el sol, y me cuesta bastante comer. Ahora al menos tengo hambre, aunque todo cuesta digerirlo.

No me prolongo mucho en mis sintomas. Estoy reflexionando más bien en la relación que parece haber entre la gripe y la entropia. El abandono, la flojera, la observación de atractivas y lógicas ideas y planes desde la orilla de enfrente, mientras te vas deshidratando tranquilamente aquí.

Llevaba sin ver televisión desde febrero, que vendí mi 28" para no tener que moverla en la mudanza. Al principio la heché de menos, pero pronto me adapté a tener más tiempo libre, a programarme yo las pocas películas sin interrupciones de anuncios, a ignorar esas noticias tan absurdas que generalmente dicen tan poco.

Me perdia conversaciones de máquina de café, como

¿Viste el nuevo anuncio de los esquimales? o ¿anoche viste perdidos?

Pero tambien me enteraba de lo que ocurria en el mundo por internet, usando unos filtros que quitaban tanta tonteria y telepromoción. Entonces me dí cuenta más que nunca que las noticias que copan las portadas de los telediarios son viejas pantallas de humo cuyos temas y protagonistas rotan para dar sensación de realismo. Que las cosas que realmente importan y aparecen como mucho en las noticias de la dos, están ocurriendo continuamente, y no se interrumpen.

Y seguí así, comiendo acasionalmente en compañia de los Simpson algun dia, o teniendo la tele de fondo esa noche que te quedas de tertulia con los compañeros de piso y te trasladas al salón para hacer menos ruido.

Y así, viví maravillandome el incomprensible, superfluo y necio caudal que vertia la televisión cuando alguien la encendia en mi presencia.
Hasta esta semana, que ahito de mi cuarto me he arrastrado al sofá para cambiar de aires y morir en un lugar distinto, y he puesto la tele para tener compañia.

Y me ha sorprendido los anuncios infinitos de juguetes, perfumes, los programas, y las series. Todo es venta. Los telediarios de telecinco y los de Antena 3, más venta aún. Los anuncios que hablan de la incomunicaciñon de padres e hijos y venden Scalectrix Digital para romperla, las ferias de perros abandonados que podrán encontrar hogar este año. Y aquí un sentimiento ambiguo, por el aspecto satisfecho y el abrigo de la promotora y la ausencia de niños abandonados y hambrientos en la tele. Pero los perros tambien sufren.

Muchos niños manipulados, y los políticos discutiendo entre ellos para que sea importante esa discusión y no los temas importantes, que podrian hacer daño al estatus...

No me siento con muchas fuerzas, más bien con muy pocas, pero estoy empezando a agobiarme, y me parece que voy a acabar haciendo algo de lo que estoy dejando pasar, como salir a la calle, estudiar linux o quedar con alguien. Lo que sea para limpiarme esta mancha de televisión.

1 comentario:

G. Zejel dijo...

Yo no soy de regimenes democráticos, sin embargo mi cuerpo ha simpatizado a larga distancia con vos, y por la semana he estado cuajada de mocos internos, de esos que congestionan el cerebro e imposibilitan la hilación coherente de pensamientos. Tengo congestionado el pensamiento...
Cuídate y medícate para que mis mocos democráticos se vayan también.