viernes, septiembre 21, 2007

Lo que pasa cuando no estás...























Cuando no estás los cartones de leche se me olvidan y agrian en el frigorífico.

Cuando no estás pasa el dia y ni barro ni recojo mi cuarto.

Cuando no estás voy tropezando y a trompicones, demasiado o demasiado poco.

Cuando no estás me puede la ansiedad, en los problemas del trabajo, en los horarios y los retrasos.

Cuando no estas empiezo me dejo los libros nuevos a medio o me engancho a releer los aquellos que ya se como terminan.

Cuando no estás se me escapan de entre los dedos todos los trenes.

Cuando no estás hablo más en mi cabeza y mucho menos en persona.

Cuando no estás me asaltan los miedos pequeños y los pensamientos mezquinos.

Cuando no estás no cocino y como por necesidad.

Cuando no estás no recuerdo mis sueños.


Vuelve pronto, voluntad, deseo, alegria, esperanza, corazón, consciencia. Porque me estoy hastiando de dar vueltas entre el polvo.

4 comentarios:

Calle Quimera dijo...

A veces por mucho que se las llama se niegan a coger el teléfono en cuanto reconocen nuestro número. Pero hay que insistir...

Besos, y que dure poco la espera. :-)

Ashbless dijo...

Muchas gracias...

Al final parece que empieza a cumplirse el tiempo de la espera y empieza el sentido común - lo que mi madre llamaba el talento, cuando pensaba que me faltaba- a gobernarme.

Han sido unos días malos, de reducirme yo mismo mi incierto horizonte. quizás un poco de miedo inconsciente a lo que me espera en el futuro próximo.

La espera va terminando.

Gracias...

Lughnasad dijo...

Cuando uno vuelve de una experiencia como la que contaste, de soledad, de silencio, de estar con uno, es normal que al volver al mundo, que llaman real, se haga duro. No estamos preparados para este estrés autoimpuesto y el cuerpo y la mente lo rechaza, lástima (o no) que ambos se acostumbren tan rápido a la vida diaria.

PD hace unos días te envié un correo a tu dirección, y no sé si lo has leido.

Ashbless dijo...

Tienes bastante razón, en mi caso, y más aún, en general.


También es que me marché en un momento en que una crisis se precipitaba, y esta escapada, además de traerme muchas cosas importantes y enriquecedoras, ha servido para que la crisis resulte aún más intensa.

Pero hay que dar las gracias por todo, por los momentos buenos, y también por los malos, porque en ellos se aprende, se toman decisiones como las que he tomado en estos días, que allanan el camino para los futuros pasos.

He visto hoy tu correo, y lo he podido responder. Como decia allí, me siento mencionado, y lo más importante, apreciado.


Muchas gracias, y si tienes la oportunidad de hacer algún dia una escapada de esas carácterísticas, no lo dudes. Aunque luego tengas que volver al mundo...

Un abrazo