sábado, noviembre 10, 2007

Strangers in the night




















Llevo un dia extraño. O quizás una noche extraña. Total, la noche empezó hoy a las seis de la tarde...

He estado incrustando durante dos horas formulación inorgánica y mates en dos gemelos espesísimos que quizás acaben aprobando.

He comprado "El libro de los abrazos" de Eduardo Galeano para un amigo que celebraba su cumple. Espero que el siguiente ejemplar que compre de este libro sea para mí.

Despues, unas horas estupendas con una amiga relativamente reciente, de esas raras personas que te dejan con ganas de más.

Luego el cumpleaños de mi amigo. Un tipo complejo, casi contradictorio, abogado eficaz y proactivo y sin embargo antiguo autor de hermosas poesias.

Y en el cumpleaños de este, unos viejos colegas, y una ex del pasado pasado y su pareja, antes uno de mis mejores amigos. Era un encuentro que llevaba como dos o tres años demorándose. Dolores, traiciones y amarguras que se han mostrado con los años más inodoras e insípidas que el agua embotellada. Me he acercado a saludar y apenas he sentido satisfacción al ver sus rostros forzadamente impasibles.

Y luego en bici a trabajar, a chequear las incidencias pendientes, poner las copias de seguridad en marcha y café y un rato de charla con el guardia de seguridad, que es un viejo amigo.

Y más tarde anatomia con el atlas Netter que me prestó mi amiga de antes.

Intento hacer una imagen de conjunto y me resulta imposible. Me quedaria con el triste alivio de ver que el tiempo y la distancia han vuelto irrelevante lo que tanto dolió. Con la risa de mi amiga cuando saltando juntos logramos que se bamboleara un puente colgante. Y con una fuente luminosa que rodeé con la bicicleta, camino del trabajo, hasta que brilló en color azul.

Pero por encima de todo con la sensación de libertad al correr en la bicicleta tan despacio y sin embargo tan veloz, bajo las luces nocturnas de mi ciudad. Con esa sensación de libertad, porque sin ella, nada tiene validez.